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Ene 02

1833 – 3 de Enero – 2015 182 años de usurpación

Aguapey.Corrientes,02.01.2015

 *Orlando Gustavo Pascua

 

El 3 de enero de 1833 la corona imperialista usurpó nuestras islas Malvinas y continúa hoy como una clara muestra de un colonialismo vetusto en el siglo XXI.

Hace ciento ochenta y dos años el Reino Unido de Gran Bretaña usurpaba con sus garras imperialistas nuestras islas Malvinas.

 

Es preciso recordar, reivindicar y mantener viva la memoria y recordar al que podríamos denominar el primer defensor Combatiente de Malvinas el entrerriano nacido en Arroyo de la China -sitio donde la Confederación de los Pueblos Libres juró la Independencia de todo poder extranjero en junio de 1815- Antonio “El Gaucho” Rivero, quien desde agosto de 1833, lideró una rebelión de criollos e indígenas, dos gauchos y cinco originarios, defendiendo la soberanía argentina y desconociendo la autoridad impuesta de los británicos. A Rivero lo acompañaron Juan Bramido, José María Luna, Manuel González, Luciano Flores, Felipe Salazar, Marcos Laboree y Manuel Godoy. Estos patriotas arriaron la bandera británica y enarbolaron una bandera argentina. Siendo derrotados recién en enero de 1834. El Gaucho Rivero muere el 20 de noviembre de 1845 combatiendo en la Vuelta de Obligado, acción patriótica anticolonialista hoy reconocida y reivindicada.

También recordar a Vernet que fue nombrado con el cargo de Primer Comandante Político y Militar de las islas, con el objetivo de justificar la posesión del archipiélago, fundamentando sus derechos en que España poseía las islas previamente, que esta posesión había quedado justificada por el derecho de ocupación, que las principales potencias marítimas así lo habían reconocido, y que las islas en cuestión se hallaban próximas al territorio del antiguo virreinato.

Es justo recordar y reivindicar a Pablo Areguatí, guaraní nacido en San Miguel, Misiones, uno de los siete pueblos orientales, hoy territorio brasileño, que en 1824 fue el gobernador militar de las Islas Malvinas durante seis meses -desde febrero hasta agosto-.

 

Hoy nos encuentra a Malvinas como Política de Estado articulando alianzas con los países hermanos de Latinoamérica y de otros países del mundo en función del reclamo y de nuestros derechos soberanos sobre las Islas del Atlántico Sur. Es el camino más largo que con seguridad tendrá el resultado que todos anhelamos.

 

El colonialismo vetusto se continúa en la actualidad con la militarización de Malvinas denunciado en muchas oportunidades por la Argentina ante diversos organismos y foros internacionales, lo que en la práctica significa una base militar extranjera, de la OTAN, en América del Sur, demuestra claramente la opción armamentista de Gran Bretaña y no la del diálogo como lo exigen la mayoría de los gobiernos y pueblos del mundo. Ejercicios militares y el uso y lanzamiento de misiles desde las propias Islas son una clara amenaza a toda la América Latina y fundamentalmente su pretendido avance en territorio de la Antártida. El Reino Unido planea fortificar su posición en Malvinas con un plan militar que se desarrollará de manera paulatina y concluirá en 2020.

 

Es inevitable el cumplimiento de los resuelto por Naciones Unidas para resolver la disputa de soberanía, porque todos los foros regionales de Mercosur, Unasur, Grupo Río y Celac, el Bloque de todos los Países Africanos, académicos, escritores y periodistas de numerosos países de Europa que integran los 18 Grupos Europeos Pro Diálogo sobre la Cuestión Malvinas  y otros organismos internacionales así lo exigen.

 

Malvinas es la Causa Nacional, Popular y Democrática y no de un sector determinado. No persistir en la cuestión belicista-guerrerista. Malvinas es análisis y reflexión, como experiencia y autocrítica que claramente fue bastardeada en 1982 por la dictadura cívico-militar genocida cuyo único objetivo era mantenerse en el poder –blanqueando a los torturadores- y no por un sentimiento patriótico. Reivindicando el papel protagónico que tuvieron los Soldados Conscriptos Combatientes, que a pesar de los estaqueamientos, torturas, malos tratos, mal alimentados y mal vestidos por parte de sus superiores actuaron con dignidad y el reconocimiento a aquellos militares que cumplieron con su deber, manchándose sus ropas con sangre del enemigo y no con la de su propio pueblo.

 

Hablar de Malvinas, es situar el concepto y definición de Soberanía en su verdadero contexto, significa entender a la Soberanía en su concepto integral, que aglutina y comprende todo, en lo político, social, económico, educativo, cultural, laboral, habitacional, sanitario, laboral, y no tan solo lo geográfico territorial. Todo ello significa Malvinizar.

En estos nuevos buenos tiempos que estamos viviendo, tiempo en el cual se están recuperando conceptos fundamentales, tales como Soberanía, Autonomía, Democracia, Participación, Distribución, Integración, no solo en la Argentina -también en Latinoamérica y en otros países del planeta-, luego de la tragedia política, social y económica que significó el denominado Modelo Neoliberal con sus terribles consecuencias de indigencia, pobreza, impunidad y extranjerización, la Cuestión Malvinas tiene una mayor vigencia aún.

 

En el contexto actual de reivindicación de la política es de significativa importancia repotenciar la Cuestión Malvinas.

Si hablamos de Recursos Naturales, hablamos de Malvinas (hidrocarburos, pesca etc.).

Si hablamos de Desmilitarización, hablamos de Malvinas (base militar británica de Mount Pleasant).

Si hablamos de Pueblos Originarios, hablamos de Malvinas (aproximadamente un 20% de los que participaron y cayeron en Malvinas en el conflicto bélico de 1982 fueron hermanos Qom, Wichis, Pilagas, Guaraníes, Tehuelches y otros).

Si hablamos de Integración Regional Latinoamericana, hablamos de Malvinas (el 82 demostró claramente esa Unidad, y hoy tenemos al Mercosur, la Unasur, Celac etc.).

Si hablamos de Geopolítica y del Sector Antártico, está Malvinas como un lugar estratégico política y militarmente y como único paso natural de los Océanos Atlántico y Pacífico.

Si hablamos de Derechos Humanos, Crímenes de Guerra, Delitos de Lesa Humanidad y Tumbas NN, hablamos de Malvinas, (así lo demuestran las denuncias presentadas ante la Justicia Federal, en el marco de la Memoria, la Verdad, la Justicia y la Soberanía y la búsqueda de Identidad).

Y si hablamos de Democracia, Malvinas está presente (ella también posibilitó la recuperación de la Constitución y la Leyes).

 

Malvinas nos convoca, una vez más, como Política de Estado, a pensar nuestro pasado, en función de un presente de construcción de recuperar para el futuro nuestra soberanía dentro del marco convocante de la Paz, la Memoria, la Verdad, la Justicia, la Soberanía y la Democracia.

Malvinizar Malvinas es hablar de integridad territorial, de soberanía social y política, de destino nacional autónomo, de alianzas estratégicas, es hablar sobre las cosas que aún nos faltan y que estamos en proceso de recuperar ésta Gran Malvinas, que es nuestra Patria Argentina. Ratificando que volveremos a Malvinas de la mano de América Latina.

 

*Orlando Gustavo Pascua

Trabajador de Prensa – Combatiente de Malvinas

Coordinador Nacional Red Compromiso Social por Malvinas

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