«

»

Oct 24

Buscan el amparo de una ley para potenciar labor solidaria con caballos.

Aguapey.Bella Vista,24.10.2016.La granja “La Comarca”, a nueve kilómetros de Bella Vista, es el primer espacio donde se realiza equinoterapia con fines sociales. Una familia la sostiene “a pulmón”. Asisten a más de 40 niños. Aguardan una ley que reglamente la actividad.
Los caballos, que han estado por miles de años al servicio de la humanidad y constituyen una de las especies más nobles, resultan además muy favorables en términos terapéuticos. Las técnicas de equitación y prácticas ecuestres pueden así utilizarse a favor de la habilitación y rehabilitación de personas con dificultades motoras o capacidades diferentes, para su integración, desarrollo físico y hasta psíquico y emocional.

Aunque en la provincia existen varios emprendimientos que apuntan a ofrecer estas prácticas con caballos con fines orientados hacia la salud, la granja “La Comarca”, ubicada muy cerca de Colonia El Progreso (Bella Vista), tiene la particularidad de haberse conformado como un emprendimiento privado pero gratuito para quienes necesitan de estas prácticas.
La utilización de ejercicios ecuestres con finalidades de reeducación psicomotoras no es un descubrimiento nuevo como sería de pensar dado el interés reciente surgido por esta práctica, sino que data de siglos. Hipócrates (más de trescientos años antes de Cristo) ya aconsejaba la equitación para “regenerar la salud y preservar el cuerpo humano de muchas dolencias y sobre todo en el tratamiento del insomnio”. Además de eso afirmaba que “la equitación practicada al aire libre hace que los músculos mejoren su tono”.

Cientos de años después se descubrió que son las vibraciones transmitidas por el caballo las que estimulan el sistema simpático y que también influyen favorablemente el calor corporal y el patrón de locomoción tridimensional que aportan.

Al principio de 1900, en el Hospital Universitario de Oxford, se fundó el primer grupo de equinoterapia, para atender al gran número de heridos de la primera Guerra Mundial. Desde entonces, la práctica es cada vez más tenida en cuenta para rehabilitaciones psicomotrices y cognitivas.
En un contexto nacional, Corrientes es una de las provincias que no cuenta todavía con una ley específica que regule la actividad, como ya se aprobó en Chubut, Buenos Aires, Tucumán y Santa Fe. Incluso a pesar de registrarse emprendimientos privados dedicados a la tarea con caballos en varias localidades, entre ellas La Cruz, Curuzú Cutiá y Corrientes Capital.
En el caso específico de “La Comarca”, si bien se trata de una iniciativa privada, quienes ponen conocimientos y recursos al servicio de más de 40 niños de distintas localidades no cobran arancel alguno por su prestación y tampoco reciben por el momento ningún subsidio del Estado para su funcionamiento.
Se trata de un predio de unas 10 hectáreas, donde se trabaja con 16 caballos. Unos 10 animales se utilizan para los tratamientos, en tanto los demás se destinan para paseos o cabalgatas.
Además se encuentran animales de granja con los cuales los niños pueden interactuar y relacionarse, entre ellos ovejas, cabras, patos, pollitos, terneros y burros.
No obstante, sostener la actividad no resulta sencillo. Y ahora quienes pusieron en marcha la propuesta relataron a época su expectativa por un “tratamiento rápido de una ley que regula la actividad en la Legislatura, que podría permitir entrar en un sistema formal y recibir recursos para continuar con la granja”, explicó a este medio Walter Sing, quien junto a su mujer (psicopedagoga) y su hija (médica) llevan adelante “La Comarca”.

“Comenzamos hace dos años a trabajar con la granja y la equinoterapia, destinada a personas con dificultades motoras y psicomotrices. En la actualidad son unos 45 chicos. En su mayor parte son de Bella Vista pero también recibimos a grupos de Santa Lucía y Goya”, relató Walter Sing.
“Lo material no me va a acompañar al cementerio. Me acuesto cada noche con la satisfacción de haber aportado algo al bien común”, asegura el hombre, oriundo de Catamarca.
Sing puso en marcha la granja en un predio que compraron hace algunos años con ese fin: el de poder implementar el trabajo con caballos para fines terapéuticos. Su mujer, psicopedagoga, guió el proceso para programar los ejercicios con distintas técnicas. Y su hija, profesional de la medicina, es quien asesora y respalda los tratamientos según cada caso.
Los pollos, ovejas, terneros, conejos, patos, burros y un perro entrenado completan el plantel “terapéutico”, de los cuales se valen para proponer actividades y ejercicios que abordan habilidades tan variadas como la motricidad fina, la autoconfianza y la puesta en práctica de hábitos de conducta.
“No sólo es un beneficio para niños con capacidades diferentes, también lo aprovechan personas con Asperger, autismo de distintos niveles y dificultades cognitivas”, explicó Sing. “El espacio está pensado a la familia. Van también los padres o vecinos de otras localidades y pueden hacer cabalgatas o tomar su mate al aire libre dentro del predio. Así acompañan a la recuperación de su familiar”, apuntó.
Sing y su mujer fueron hace un mes a entrevistarse con diputados provinciales de la Comisión de Salud, donde se aborda un proyecto de la senadora Nancy Sand presentado en junio pasado y que propone un marco regulatorio para la actividad en la provincia (ver página 29).
Además, el diputado Javier Sanz también fue autor de un proyecto orientado al mismo tema, que pasó por su parte a su análisis en el Senado. “Los proyectos se cruzaron y nos invitaron a dar nuestro punto de vista sobre las propuestas legislativas, que resultan muy interesantes para quienes ponen en marcha tratamientos con equinos”, explicó Sing.

Pero, aun a pesar de tratar con continuidad a unos 45 chicos, y esperar la pronta incorporación de un grupo de más de 10 niños de Chavarría, el emprendimiento familiar no cuenta con ayuda formal del Estado. Tuvo momentos de dificultades. “Hace unos 20 días tuvimos que cerrar, porque demoraban en autorizar la habilitación comercial del Municipio y un rayo nos mató una yegua. Es costoso sostener todo funcionando cuando la tarea es voluntaria”, apuntó el emprendedor. Aunque destacó la “permanente colaboración de personas y profesionales de la comunidad”, gracias a quienes se puede continuar atendiendo a niños con parálisis cerebral, autistas y hasta patologías como fobia social. “La tarea con caballos necesita de tres personas: el que guía al animal, quien camina al lado del caballo y del paciente y un terapeuta que va marcando los ejercicios”, explicó.

En el predio funcionan al menos tres espacios terapéuticos, llamados “piquetes”, de unos 60 por 15 metros. “En uno se trabaja la parte cognitiva y de aprendizaje, en otro se realizan únicamente los ejercicios sobre el caballo y el tercero es un lugar con arena, con juegos para que los chicos puedan elongar y trabajar la motricidad”, relató Sing. Al llegar a la granja cada participante toma contacto también con otros animales. “Cambiar el agua a los conejos, alimentar a los pollitos o recolectar huevos sirve para crear hábitos de costumbres diarias. De ese modo se trabajan todas las necesidades que pueden estimularse desde la psicopedagogía pero con la intervención de los animales”, aclaró.

Walter y su mujer Mariana tienen sus trabajos particulares en paralelo. “Me dedico a la cartelería gráfica y mi señora atiende su consultorio. Mi hija también trabaja como médica y por las tardes nos dedicamos a la granja. Es nuestro aporte familiar. Algunos padres que pueden colaboran con dinero de manera simbólica, eso ayuda a alimentar a los animales”, relató. Sin embargo no es suficiente. Se trata de unos 16 caballos y decenas de otros pequeños animales, que cuestan unos 3.500 pesos semanales sólo en alimento. Sumado a otros gastos de mantenimiento, a los Sing les cuesta unos 25 mil pesos mensuales costear la tarea en la granja. “El Municipio colabora con el traslado de los niños hasta el predio. Presentamos un pedido a través del Concejo Deliberante para obtener algún tipo de respaldo económico que permita darle continuidad y seguir creciendo. Estamos a la espera de que eso tome su curso”, relató Sing. El lugar “necesita aumentar la cantidad de animales, porque cada vez vienen más chicos”, explicó. Otro proyecto es el de edificar una sala para poder trabajar con los participantes en tareas de estimulación.
“Tenemos propiedades en el Norte. Con esos alquileres podemos sostener parte de la actividad. Lo material no nos va a acompañar al cementerio y tenemos la satisfacción de hacer nuestro aporte”, remarcó. Pero la ley provincial es lo que podrá garantizar la continuidad y el respaldo formal a la labor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *