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Oct 28

Castagna: Enrique Shaw encarnó el ideal cristiano de la economía

Aguapey.Corrientes,28.10.2016.El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, destacó la figura del Siervo de Dios Enrique Shaw, el empresario argentino que logró “concretar el ideal cristiano de la administración de los bienes económicos”. “En un mundo que ha erigido en ídolo al dinero, y a sus fuentes de alimentación, es incomprensible la solidaridad, y menos la caridad fraterna; de allí el empeño espurio de ponerlo al servicio de la política. Es así como genera poder para constituirse en medio para hacer más poderosos a sus poseedores”, advirtió en su sugerencia para la homilía dominical

El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, destacó la figura del Siervo de Dios Enrique Shaw, el empresario argentino al que se le abrió la causa de canonización porque logró “concretar el ideal cristiano de la administración de los bienes económicos”.

“En un mundo que ha erigido en ídolo al dinero, y a sus fuentes de alimentación, es incomprensible la solidaridad, y menos la caridad fraterna; de allí el empeño espurio de ponerlo al servicio de la política. Es así como genera poder para constituirse en medio para hacer más poderosos a sus poseedores”, advirtió en su sugerencia para la homilía dominical.

“El despojo, o la reorientación de los bienes económicos y monetarios, se constituye en el signo primordial de la conversión a Dios. En la enseñanza de Jesús el dinero se opone frontalmente a la centralidad de Dios: ‘Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al dinero’”, recordó.

El prelado citó el evangelio de San Mateo, en el que “Zaqueo deja de manifiesto que, el compromiso que inspira la fe en el Maestro, lo mantendrá relacionado con un mundo necesitado de orden moral y de la presencia del Salvador. Será testigo, desde su propio cambio interior, del poder de Cristo”.

“Se nos ha habituado a considerar que es imposible llevar a la práctica las exigencias radicales del Reino, cercano entonces y presente ahora. Como prueba están, además de los mandamientos, las bienaventuranzas. La gracia del Espíritu, que Jesús resucitado otorga a sus fieles seguidores, realiza la obra de Dios en quienes no se le resisten. No importa el actual estado, aunque aparezca desesperante”, subrayó. 

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