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Nov 02

Dos años después:Choque de la ambulancia: tres muertos y ningún responsable

Aguapey.San Roque,01.11.2016.El vehículo trasladaba a dos adolescentes embarazadas a toda velocidad, desde San Roque hasta el hospital Vidal de la Capital. Un auto les salió al cruce y el resultado fue trágico. La enfermera que las atendía, el bebé de una de ellas y la conductora del otro vehículo no sobrevivieron. Con el paso del tiempo, sus familias piden que ninguno sea olvidado.
Choque de la ambulancia: tres muertos y ningún responsable.

El jueves 3 de julio de 2014, un gravísimo siniestro vial ocurrido sobre la avenida 3 de Abril de la Capital generó un fuerte impacto en la opinión pública local. Una ambulancia, que trasladaba a dos adolescentes embarazadas desde San Roque, chocó contra un automóvil y volcó en plena avenida. Una enfermera, la conductora del otro vehículo y un bebé que tuvo que nacer de urgencia después del hecho fueron las víctimas. Y dos años después, una familia espera para que alguien responda por el lamentable hecho.
Esa mañana, la escena del choque fue dantesca. La ambulancia quedó volcada sobre la avenida. Las dos embarazadas fueron despedidas hacia el asfalto, al igual que la enfermera. Y en el Ford Escort con el que chocaron, la conductora quedó atrapada entre los hierros retorcidos. Al menos cinco unidades de Emergencias llegaron de inmediato al lugar. 
La ambulancia se dirigía a toda velocidad hasta el hospital Vidal, donde las dos jóvenes embarazadas (ambas de 15 años) iban a recibir asistencia médica de urgencia. Con ellas viajaba Viviana Domínguez Kener, una enfermera que prestaba servicios en el hospital sanroqueño y quien iba controlando el estado de salud de las futuras madres. El vehículo era conducido por un hombre de apellido Torres, a quien acompañaba la madre de una de las adolescentes. Y en el auto que se les cruzó en el camino, en la intersección con la calle Santa Fe, iba otra mujer, a quien luego identificaron como María Fernanda Larrea.
Los únicos que salieron prácticamente ilesos fueron las dos personas que iban al frente de la ambulancia. Eran los únicos que tenían cinturón de seguridad. La enfermera fue la primera víctima fatal. Llegó al hospital escuela con un “paro cardiorrespiratorio, y una fractura y hundimiento de cráneo”, según el parte médico. “No pudimos hacer nada por ella y murió a los pocos minutos”, dijo el director asociado del centro de salud, Alfredo Revidatti.
Las embarazadas también sufrieron varios golpes y las recibieron en urgencias. A las dos se les tuvo que inducir el parto, y el bebé de una de ellas falleció dos días después, a causa de las lesiones que sufrió en el vientre de su madre. Fue la segunda víctima.
La tercera fue Larrea, la conductora del Escort, quien agonizó casi dos días en el mismo hospital Escuela en que falleció Domínguez. También fue a causa de un traumatismo de cráneo y según dijo el mismo doctor Revidatti, su estado era de riesgo de vida desde que ingresó y no mejoró en ningún momento. Murió el viernes 5, durante la noche. 
Las tres muertes ocuparon por unos días los titulares de los medios locales, pero con el tiempo quedaron en el olvido para todos, menos para sus familiares.
Desde un primer momento, la principal queja fue contra el servicio de salud del hospital de San Roque, que no fue suficiente para dar atención adecuada a las embarazadas, por lo que debieron ser trasladadas a la Capital. Luego, la crítica de los familiares de la enfermera por la precarización laboral en que ella prestaba funciones (ver nota abajo) y que después le costó la vida a causa de este hecho fortuito. 
Y finalmente, otra vez, la cuestión del problema vial en la provincia. Los investigadores no llegaron a precisar si la culpa por el siniestro fue del conductor de la ambulancia o por la del automóvil. Pero sí fue caratulado como siniestro vial. Y tres víctimas se contaron entonces.
El caso fue caratulado como siniestro vial con consecuencia fatal, pero para los familiares de las víctimas pudo haberse evitado, aunque nadie se haya hecho responsable por las tres muertes.

Esperanzas que no alcanzaron


Tras conocerse la noticia del brutal siniestro, y a pesar de la muerte de la enfermera, muchas personas seguían de cerca la evolución de los dos bebés que nacieron después de la tragedia. Uno estaba en buenas condiciones, a pesar de algunos golpes que sufrió su mamá. Pero el otro tuvo muchos problemas desde el primer momento.
“Una chica embarazada de 15 años fue despedida y sufrió pérdida total de placenta, por lo que fue trasladada de urgencia al área Neonatal del hospital Vidal e intervenida quirúrgicamente. El bebé de 38 semanas fue extraído y permanece internado en estado delicado, afirmaron fuentes médicas”, indicó la publicación de EL LIBERTADOR del día siguiente.
Uno de los pequeños logró sobrevivir. Pero, lamentablemente, las esperanzas con el segundo no alcanzaron para salvarlo. El pequeño que recibía toda la atención de los especialistas del Vidal no soportó los traumas que sufrió estando todavía en el vientre materno. En el registro médico mencionaron que falleció el viernes 5 de julio por la tarde. Horas antes de que también se conozca la muerte de la mujer que iba en el otro auto involucrado en la tragedia.
La madre recibió el alta médica y regresó a su pueblo.

Un pedido de ayuda desesperado


Después del hecho trascendieron las versiones de la familia de Viviana Domínguez Kener, la enfermera fallecida. Se quejaron de la precarización del trabajo de la mujer que dejó dos chicos huérfanos. Y denunciaron en reiteradas oportunidades que no recibieron ninguna asistencia estatal. “Pedí ayuda muchas veces, pero fuimos a juicio nomás, porque ni el Colegio de Enfermeros, ni el Ministerio de Salud se hizo cargo de ningún gasto”, dijo su hermana, Marisa, hace tres meses cuando se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de la mujer.
Marisa comentó luego a un programa de radio que su hermana era una apasionada por su profesión y que murió haciendo lo que amaba realmente. “En el viaje del accidente en que ella venía asistiendo a dos jóvenes embarazadas, ella le decía al chofer ‘apurate Walter, que la criatura ya está encajada’. Ella estaba preocupada y cuidando a su paciente, no le importaba más nada”.
La mujer indicó que lo de su hermana no puede arreglarse más, pero por sus sobrinos necesita ayuda. “Tuve que alquilar la casa que era de mi hermana para poder solventar una parte de los gastos. Es una situación muy difícil; ni siquiera les dieron la asignación por el fallecimiento a los hijos. Sólo quiero conversar con el Gobernador y exponerle de nuevo la situación”, completó.

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