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Ago 01

El abrazo simbólico de San Martín y Andresito Artigas en el Mural realizado en Yapeyú.

Aguapey.Yapeyú,31.07.2016. Uno de los grandes maestros del muralismo artístico argentino, Gerardo Cianciolo, junto a su joven discípulo Leonardo Casagerone realizaron en Yapeyú un mural en la técnica del esgrafiado que reivindica una vez más el gran patriotismo del General José Francisco de San Martí, y póstumo ascendido general Andrés Guarari. El primero nacido en Yapeyú, y el segundo a no muchos kilómetros de allí, en San Tomé, emplazada también en la costa del río Uruguay. En la obra realizada en el marco del 3er. Congreso y Encuentro Simultáneo de los Pueblos Libres que viene organizando hace tres años la Fundación que preside la Profesora Julia Kuzyssyn, el Padre de la Patria se abraza al indio guaraní que defendía las fronteras de las provincias unidas del Río de la Plata ante la invasión de tropas del Ejército portugues. Mientras San Martín presentaba batalla a los invasores españoles en Chile y Perú, liberando a estos Países del yugo español, Andresito defendía la frontera este de las provincias unidas.

Gerardo Cianciolo en 2014 realizó un mural en Itatí junto a integrantes del colectivo político de muralistas que dirige”Ricardo Carpani” y 2015 realizó un mural en Monte Caseros en homenaje al guaraní Matías Abucú.

Leonardo Casagerone a su vez, y siempre en el marco de los Encuentros de los Pueblos Libres, en 2014 acompaño a Cianciolo en Itati; en 2015 boceto y realizó un mural en el patio de la Municipalidad de Santa Lucia.

El mural bocetado y realizado por Cianciolo y Casagerone en Yapeyú ocupa una pared exterior de la Terminal de Omnibus,y en el mismo está el abrazo simbólico entre San Martín y Andresito; los guaraníes con  un violín ejecutando notas musicales instruidos por jesuitas, el jaguar que representa la fauna y la religiosidad, la naturaleza como elementos destables.

 

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ANDRESITO GUAZURARI ARTIGAS Y LA DEFENSA DE LA FRONTERA

Andresito Guaurary Artigas fue el principal capitán en la defensa argentina de los extensos territorios ubicados entre el río Paraná al oeste y el río Yacuy al este durante las invasiones luso-brasileñas. En 1815 venció a los invasores en La Candelaria (cerca de la actual ciudad de Posadas), liberando luego Santa Ana, San Ignacio Miní y Corpus. En septiembre de 1816 cruzó el río Uruguay en Itaquí; derrotó nuevamente a las tropas brasileñas, logrando así liberar gran parte de las Misiones Orientales, en la extensión llamada El Tapé (el camino, en guaraní; en este caso, el camino hacia los puertos del Atlántico). Nuevamente victorioso en la batalla de Rincón de La Cruz, puso sitio a su ciudad natal, pero los refuerzos que llegaron a auxiliar a los defensores lo obligaron a retirarse nuevamente tras el río Uruguay.

Los lusobrasileños pasaron nuevamente a la ofensiva, avanzando sobre la barra del río Aguapey. El 17 de enero de 1817, por órdenes del gobernador de Río Grande del Sur, al mando de Francisco das Chagas Santos invadieron las Misiones mesopotámicas, saqueando y destruyendo las poblaciones de La CruzYapeyúSanto ToméSanta MaríaMártiresSan JoséSan Ignacio MiníApóstoles, y San Carlos. Sin embargo, Guazurarí les hizo frente en estas últimas dos plazas, derrotándolos y obligándolos a retirarse. La situación le permitió pasar a la contraofensiva teniendo como principales lugartenientes a SitíMatías Abacú y Mariano Mverá, avanzando hasta reconquistar San Francisco de Borja y gran parte de las Misiones Orientales.

En esas circunstancias, el Comandante General de Misiones Andrés Guazurarí (cargo para el que había sido designado a fines de 1814 por el líder de la Liga de los Pueblos LibresJosé Gervasio Artigas), en marzo de 1817 fundó en la barra del río Miriñay, la nueva capital misionera: Nuestra Señora de la Asunción del Cambay. A principios de mayo Guazurarí recuperó todo el territorio abandonado por portugueses y paraguayos y luego logró derrotar a das Chagas Santos, quien había vuelto a invadir Misiones, en Apóstoles el 2 de junio de 1817

Última campaña de Andresito

Entre 1818 y 1819, Guazurarí atendió el frente interno por indicación de Artigas. Marchó sobre Corrientes, caída en manos de militares afines al poder central porteño, expulsó a los unitarios y repuso al gobernador Juan Bautista Méndez con la ayuda de la flotilla del corsario irlandés Peter Campbell y 2.000 indios guaraníes de las antiguas misiones. Hasta 1819 ejercería el gobierno militar de la provincia, propiciando una reforma agraria y liberando a esclavos aborígenes y negros. Sin embargo, en 1819 los lusobrasileños contraatacaron; Guazurarí era el único caudillo preparado para enfrentarlos, por lo que avanzó hasta la frontera e intentó sitiar Chagas. Los brasileños, apoyados por tropas frescas recién llegadas de Porto Alegre y Alegrete, le hicieron frente en el combate de Ita-Curuví. El desigual encuentro fue desastroso para las fuerzas de Guazurarí; muchos de sus hombres, entre ellos el ruvichá Vicente Tiraparé, cayeron en combate y se vio obligado a abandonar el campo, con la idea de volver a formar sus tropas en la margen occidental del río Uruguay. Sin embargo fue hecho prisionero por los brasileños cuando intentaba cruzar el río.

Fue enviado envuelto en un pellejo de cuero crudo (el cual al secarse le dificultaba la respiración) a la prisión de Porto Alegre, y de ahí aRío de Janeiro. Se cree que murió prisionero en las mazmorras de la Ilha das Cobras (isla de las Cobras), probablemente en 1821. El mismo año de su derrota se firmó en Montevideo el llamado Tratado de la Farola, por el cual los nacidos en la Banda Oriental que abandonaron a José Gervasio Artigas y pasaron a formar parte del pro-brasileño Club del Barón (antecedente del Partido Colorado) ceden las Misiones Orientales al ya reino de Brasil a cambio de la construcción de un faro en la Isla de Flores. La entrega de las Misiones, así como la Banda Oriental (hoy República del Uruguay), fueron parte del acuerdo por el que Brasil anexionó territorios y Buenos Aires eliminó su principal foco federal de resistencia a su centralismo. Artigas, con restos de su ejército se asiló en Paraguay en 1820, para ya no regresar.

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