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Ene 18

El Papa ante millones de fieles bajo la lluvia

Aguapey.Manila,Filipinas,18.01.2015.Francisco encabezó la ceremonia ante cerca de tres millones de personas en Manila. Y se mostró conmovido por las preguntas de una nena pobre. Bajo una intensa lluvia que alejó a una parte de los millones de fieles que asistieron esta tarde a la misa final de Francisco en un parque de esta ciudad, el Papa argentino dijo que «el hombre ha desfigurado la belleza natural y creado estructuras sociales que han hecho permanente la probreza, la ignorancia y la corrupción».

Al comenzar la ceremonia en el Grandstan Rizal Park en el día de la fiesta del Santo Niño, tres millones resistieron la lluvia con impermeables de plástico como el que vestía Jorge Bergoglio en el altar, paraguas y lonas. Muchos pasaron la noche en el parque que se convirtió esta mañana en un lodazal. Otros se refugiaron en los alrededores. El gobierno pidió en la madrugada que no asistieran niños, mujeres embarazadas y ancianos para evitar situaciones graves de sanidad y orden público.

Fuentes de la Iglesia local dijeron que se había logrado que se movilizaran seis millones de personas mientras que la Associated Press calculó tres millones. Durante una hora, el Papa dio vueltas saludando a la multitud desde un papa móvil local color blanco, inspirado en el popular «jeepney» filipino que sirve para el transporte local y que fue construído modificano los jeeps del ejército norteamericano en la Segunda Guerra Mundial.
Handout photo shows an aerial view of  pilgrims gathering to hear a Mass conducted by Pope Francis at Luneta Park in Manila14215812307882
La multitud estalló de entusiasmo al paso del pontífice. Muchos mostraban estatuillas del Santo Niño, fiesta muy popular en Filipinas, y el Papa las bendijo desde el «jeepney».

Francisco pronunció su homilía de la misa en inglés y como es habitual en este Papa jesuita, no pudo faltar el demonio en su discurso. «A veces, viendo los problemas, las dificultades y las injusticias nos sentimos tentados a renunciar. Parece que las promesas del Evangelio no se pueden actuar, son irreales. Pero la Biblia nos dice que la gran amenaza al plan de Dios para nosotros existe y ha sido siempre la mentira. El Diablo es el padre de la mentira. Con frecuencia nos esconde sus insidias detras de la apariencia de la sofisticación, la fascinación de ser ‘modernos’, de ser ‘como todos los otros’. Él nos distrae con el espejismo de los placeres efímeros y de los pasatiempos superficiales. De este modo derrochamos los dones recibidos por Dios, juguetendo con cosas inútiles. Derrochamos nuestro dinero en el juego de azar y en beber. Nos replegamos sobre nosotros mismos. Desechamos el permanecer centrales en las cosas que realmente cuentan y de seguir siendo interiormente como niños».

Bergoglio destacó que el Santo Niño «nos viene a decir que todos somos hijos de Dios. Nos recuerda nuestra profunda identidad. Nos recuerda la importancia de proteger a nuestras familias y a aquella gran familia que es la Iglesia, la familia de Dios».

El Papa que convocó dos Sínodos Mundiales de Obispos de la Familia en octubre del año pasado y para el mismo mes de 2015, afirmó que «lamentablemente hoy la familia necesida ser protegida de ataques insidiosos y programas contrarios a todo lo que consideramos verdadero y sagrado, a todo lo que en nuestra cultura es más noble y bello».

Pidió «proteger, guiar y alentar a nuestros jóvenes, ayudándoles a constuir una sociedad digna de su gran patrimmonio espiritual y cultural. En modo específico, tenemos necesidad de ver cada niño como un don a acoger, amar y proteger».

Francisco concluyó que los filipinos «están llamados ser excelentes misioneros de la fe en Asia».

De los 81 millones de católicos que hay en este país de cien millones de habitantes, muchos son jóvenes, un hecho que basta ver por las calles y en la televisión y que demuestra como para la Iglesia la juventud representa el futuro de los valores cristianos en Asia, continente en el que solo Filipinas es la más grande nación católica.

En la historia personal y en su memoria, hoy quedó grabado para siempre el encuentro con una niña pobre de Manila que testimonio ante Jorge Bergoglio en el encuentro por la mañana con 30 mil jóvenes en la Universiad de Santo Tomás de la capital.

Su nombre es Glyzelle Palomar, tiene doce años, y entre lágrimas hizo preguntas al pontífice antes de su discurso a la juventud en la Universidad. «Hay muchos niños abandonados por sus propios padres, muchas víctimas de cosas terribles terribles como las drogas o la prostitución. ¿Por qué Dios permite estas cosas, aunque no es culpa de los niños? ¿Y porqué tan poca gente nos viene a ayudar?, demandó Glyzelle al pontífice, antes de abrazar a un conmovido Jorge Bergoglio

Las preguntas y las lágrimas de Glydelle inspiraron en lo íntimo al Papa qu dejó de lado el discurso que tenía preparado en inglés y respondió en español, ayudado por un traductor al inglés.

«Ella ha hecho hoy la única pregunta que no tiene respuesta y no le alcalzaron las palabras: tuvo que decirlas con lágrimas», dijo el pontífice.

«Cuando nos hagan preguntad de porqué sufren los niños, que nuestra respuesta sea el silencio o las palabras que nacen de las lágrimas».

Francisco pidió a los treinta mil jóvenes presentes en el campus univeritario «no tener miedo de llorar».

«Al mundo de hoy le falta llorar. Lloran los marginados, los que son dejados de lado. Lloran los drespreciados, pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades no sabemps llorar».

«Solo ciertas realidades de la vida se ven con los ojos limpiados por las lágrimas», destacó el Papa argentino. Al finalizar su improvisación, Jorge Bergoglio pidió perdón por no haber leído el discurso, pero «la realidad que me plantearon fue superior a lo que había preparado». El Papa argentino regresará mañana por avión a Roma, adonde llegará por la tarde.

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