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Sep 08

El Papa nombra 13 nuevos cardenales, signo de una Iglesia abierta y en diálogo.

Aguapey.VATICANO,07.09.2019.Francisco anunció el domingo 1 de septiembre la creación de 13 nuevos cardenales, 10 de ellos electores en caso de cónclave. Estos cardenales, que serán creados el próximo 5 de octubre, ponen de manifiesto la Iglesia abierta y en diálogo que promueve el Papa.

El próximo 5 de octubre tendrá lugar un consistorio muy “bergoliano”, en la víspera de la inauguración del Sínodo sobre la Amazonía. Los 13 nuevos cardenales, 10 de ellos electores, anunciados por el Papa el domingo 1 de septiembre son hombres cercanos a él, que comparten su visión de una Iglesia tan abierta y en diálogo como en conexión con la realidad.

Si bien a primera vista, con cinco nuevos electores entre diez, Europa parece tener preferencia en este nuevo consistorio, no se debe dar por hecho una reorientación europea. Todo lo contrario. Así, dos españoles han sido nombrados, pero uno es arzobispo de Rabat –donde recibió al Papa en marzo, después de haber sido durante mucho tiempo misionero en América Latina–, mientras que el otro, Mons. Miguel Ayuso Guixot, acaba de ser nombrado presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso del que hasta entonces era secretario. Los dos se encuentran en la línea del Documento sobre la Fraternidad firmado a principios de año en Abu Dabi y mediante el cual el papa Francisco quiere renovar el diálogo con el islam.

Esta voluntad de un diálogo interreligioso ambicioso como eje del pontificado se ve reforzado con el nombramiento de Mons. Michael Fitzgerald, antiguo presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, apartado en 2006 por Benedicto XVI, que le reprochaba especialmente haber sido un pilar fundamental de los Encuentros de Asís (1). Una compensación para quien fue descartado como nuncio en Egipto, sin quejarse nunca por ello.

Diálogo, apertura y cercanía

La voluntad de una Iglesia abierta y cercana se ve intensificada con la elección del portugués José Tolentino Mendonça, nuevo archivista del Vaticano, conocido por su compromiso por el diálogo con la sociedad contemporánea, o del italiano Matteo Zuppi, representativo de esos “obispos de calle” que promueve Francisco. Su nombramiento, que hace del arzobispo de Bolonia un personaje imprescindible de la Iglesia católica italiana, es también un mensaje de promoción de la acogida de migrantes que este miembro de la Comunidad de Sant’Egidio siempre ha defendido.

Algo que confirma también el nombramiento de Mons. Jean-Claude Hollerich. Unas semanas antes de las últimas elecciones europeas, el arzobispo de Luxemburgo, y sobre todo, presidente de los obispos de la Unión Europea, se comprometió fuertemente en un artículo destacado de La Civiltà Cattolica –revista jesuita italiana cuyos artículos son revisados por la Secretaría de Estado– contra los populismos y la instrumentalización de los miedos.

La elección de otro jesuita, el padre Michael Czerny, subsecretario encargado de la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, demuestra también ese deseo de Francisco de dar importancia a los hombres que apoyan su mensaje sobre este otro tema esencial de su pontificado.

Una Iglesia implicada en los tormentos de los hombres

En los otros cardenales elegidos en las periferias, que no son olvidadas en este sexto consistorio del pontificado, esta cuestión de los migrantes también tiene su lugar, señal de que para el papa Francisco no se trata solo de un problema europeo. A esto se debe el ascenso sorpresa del obispo guatemalteco Álvaro Ramazzini, responsable del tema en su Conferencia Episcopal y que se ha pronunciado mucho en contra de la política estadounidense de bloqueo a los migrantes. En Rabat, durante el viaje del Papa en marzo, Mons. López Romero también mostró a Francisco una Iglesia de migrantes al servicio de los migrantes.

Más ampliamente, en Kinshasa, La Habana o Yakarta, los nuevos cardenales de Francisco son los emisarios de una Iglesia implicada en los tormentos de los hombres ante los cuales son enviados y que no tienen miedo de alzar su voz cada vez que su dignidad se ve amenazada.

A pesar de que en los consistorios anteriores, Francisco eligió cardenales de las periferias que no siempre compartían su preocupación por la apertura, el próximo consistorio, que se celebrará en la víspera de un Sínodo para el que los adversarios de Francisco ya se preparan para manifestarse en contra, reforzará claramente la identidad “bergoliana” del Colegio Cardenalicio.

Simbólicamente, y aunque la mayoría para ser elegido Papa es de los dos tercios de los sufragios, este Sacro Colegio ve cómo, por primera vez, más de un 50% de los electores son ahora nombrados por el propio Francisco.

El Sacro Colegio

El próximo 5 de octubre, los equilibrios continentales del Colegio Cardenalicio no sufrirán ninguna modificación sustancial.

Con un 43% de los electores (frente a un 42,6% tras el consistorio del 28 de junio de 2018), Europa se ve ligeramente reforzada (los italianos, primera nacionalidad del Sacro Colegio, siguen estando por debajo del 20%).

América Latina progresa ligeramente (del 17,6% al 18%) al igual que África (del 12,8% al 13,3%).

Asia (del 13,6% al 12,5%) y Oceanía (del 4% al 3,1%) están en ligero descenso.

América del Norte se mantiene estable (10%).

(1) Además de Mons. Fitzgerald, los otros dos nuevos cardenales de más de 80 años (y por tanto no electores en caso de cónclave), son Mons. Sigitas Tamkevičius, jesuita y antiguo arzobispo de Kaunas (Lituania), cuyo testimonio de mártir del comunismo afectó enormemente al Papa, y Mons. Eugenio Dal Corso, obispo italiano, misionero en Argentina y después en Angola, donde fue obispo de Benguela.NicolasSenèze,en Roma.LaCroix.

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