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jun 21

El Papa visitó las ciudades de Bozzolo y Barbiana para honrar la memoria de dos sacerdotes

20062017101520 (1)Aguapey.El Vaticano.20.06.2017.El papa Francisco realizó este martes 20 de junio una breve visita a dos ciudades italianas con la intención de visitar las tumbas de dos emblemáticos sacerdotes en proceso de beatificación: don Primo Mazzolari, en Bozzolo, diócesis de Cremona y a don Lorenzo Milani, en Barbiana, diócesis de Florencia. El Santo Padre tomó las figuras de ambos sacerdotes y los ofreció como ejemplo de las virtudes que honran la vida de los sacerdotes.

El papa Francisco realizó este martes 20 de junio una breve visita a dos ciudades italianas con la intención de visitar las tumbas de dos emblemáticos sacerdotes en proceso de beatificación: don Primo Mazzolari, en Bozzolo, diócesis de Cremona y a don Lorenzo Milani, en Barbiana, diócesis de Florencia. El Santo Padre tomó las figuras de ambos sacerdotes y los ofreció como ejemplo de las virtudes que honran la vida de los sacerdotes.

“Un sacerdote pobre y no un pobre sacerdote” Tras haber orado unos instantes ante la tumba de don Primo Mazzolari, el pontífice subrayó que “los párrocos son la fuerza de la Iglesia en Italia”, y puso de ejemplo a este sacerdote italiano por su compromiso pastoral.

“Don Primo Mazzolari fue considerado como ‘el párroco de Italia’”, destacó. “Como decía el Beato Pablo VI: ‘Caminaba adelante con un paso largo, y con frecuencia no se le podía seguir el ritmo. Y así sufrió él y hemos sufrido también nosotros. Es el destino de los profetas’”.

El Papa meditó sobre el mensaje de don Primo Mazzolari, “para lo cual, me sitúo simbólicamente ante los tres escenarios que cada día llenaron sus ojos y su corazón: el río, la granja y la llanura”.

“Don Primo desempeñó su ministerio a lo largo del río, símbolo del poder de la gracia de Dios que va recorriendo incesantemente a lo largo del mundo”, explicó 

“Su palabra, predicada o escrita, dibujaba un pensamiento y una fuerza persuasiva clara de la fuente de la Palabra del Dios vivo: el Evangelio meditado y rezado ante el Crucifijo y ante los hombres, celebrando con gestos sacramentales que jamás redujo a un puro rito”.

El Papa señaló que “don Mazzolari, párroco en Cicognara y en Bozzolo, no abandonó nunca el río de la vida, del sufrimiento de la gente, que le formó como pastor contundente y exigente, en primer lugar consigo mismo. A lo largo del río aprendía a recibir cada día el don de la verdad y del amor, para hacerse portador fuerte y generoso”.

En segundo lugar el Santo Padre explicó el simbolismo de la granja, la cual “en tiempos de don Primo, era una ‘familia de familias’ que vivían juntos en este fértil campo, también sufriendo injusticias y miserias, a la espera de un cambio que, a su vez, se tradujo en un éxodo a las ciudades”.

“La granja, la casa, nos dice la idea de Iglesia que guiaba a don Mazzolari. También él pensaba en una Iglesia en salida”. Don Mazzolari “era un párroco convencido de que ‘el destino del mundo se madura en las periferias’, e hizo de la propia humanidad un instrumento de la misericordia de Dios”.

Recordó que se le definía como “el párroco de los lejanos”, pues en su acción pastoral se preocupaba por los que estaban lejos, y trataba de poner en práctica “un método de apostolado válido para todos”.

“Esta mirada misericordiosa y evangélica sobre la humanidad le llevó a dar valor también a la necesaria gradualidad. El sacerdote no es alguien que exija la perfección, sino que ayuda a cada uno a dar lo mejor de sí”.

Por último, se refirió a la llanura como un ámbito de evangelización ineludible. “Quien ha acogido el ‘Discurso de la montaña’ no teme avanzar, como caminante y testigo, en la llanura que se abre sin límites”.

“A la caridad pastoral de don Primo se abrían diferentes horizontes en la compleja situación que debió afrontar: la guerra, los totalitarismos, las luchas fratricidas, la crisis de la democracia, la miseria de su gente”.

En este sentido, animó a los sacerdotes a “escuchar el mundo y a los que viven y trabajan en él para hacerse cargo de cada situación sin miedo a cruzar los desiertos y las zonas de sombra. Así podemos hacernos Iglesia pobre con los pobres, la Iglesia de Jesús”.

Don Primo Mazzolari nació en Cremona el 13 de enero de 1890 y falleció el 12 de abril de 1959. Su ministerio sacerdotal se caracterizó por su cercanía a los fieles y su compromiso evangélico con los más desfavorecidos. Asimismo, se caracterizó por su oposición sin complejos al fascismo y al comunismo. Se encuentra en proceso de beatificación.

Don Lorenzo Milani con sed de absoluto Después de rezar en privado ante la tumba de don Lorenzo Milani, en la localidad de Barbiana, habló a los educadores, jóvenes y sacerdotes, y los invitó a amar a la Iglesia y donarse a Dios.

Pero el Papa también explicó el motivo de su visita: “he venido a Barbiana para rendir homenaje a la memoria de un sacerdote que ha testimoniado como en el don de su sí a Cristo se encuentran los hermanos en sus necesidades y se sirve, para que sea defendida y promovida su dignidad de personas, con la misma donación que Jesús nos ha mostrado hasta la cruz”.

El Papa advirtió a los sacerdotes presentes de que “sin sed del absoluto se puede ser buenos funcionarios de lo sagrado, pero no se puede ser sacerdotes capaces de ser servidores de Cristo en los hermanos”.

“Amemos a la Iglesia, queridos hermanos, y hagámosla amar, mostrándola como madre premurosa de todos, sobre todo de los más pobres y frágiles, tanto en la vida social como en la persona y religiosa”.

Al hablar de la labor educativa, el Santo Padre manifestó que la palabra “es la que podrá abrir el camino a la plena ciudadanía en la sociedad, mediante el trabajo, y a la plena pertenencia a la Iglesia, con una fe consciente”.

“Esto vale para nuestros tiempos, en los que solo poseer la palabra puede permitir discernir entre tantos y a menudo confusos mensajes que nos llueven encima, y dar expresión a las instancias profundas del propio corazón, como a las esperas de justicia de tantos hermanos y hermanas”.

Dirigiéndose a los jóvenes, afirmó que “vivís –como tantos otros en el mundo– en situación de marginación” pero “alguno está cerca vuestro para no dejaros solos e indicaros el camino para un posible rescate, un futuro que se abra sobre horizontes más positivos”.

A los educadores dijo que la suya “es una misión llena de obstáculos, pero también de alegrías”. “Es una misión de amor porque no se puede enseñar sin amar y sin la consciencia de que aquello que se dona es solo un derecho que se reconoce, algo que aprender”.

Francisco hizo un llamado a la “libertad de conciencia” que sea capaz “de confrontarse con la realidad y orientarse guiada por el amor”. “Vivir la libertad de conciencia de modo auténtico, como búsqueda de los verdadero, de lo hermoso y del bien, dispuestos a pagar el precio que conlleva”. 

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