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May 09

En Sofía, la oración del Papa por la paz.

Aguapey.SOFIA.BULGARIA.09.05.2019.El lunes 6 de mayo en Sofía, en el corazón de una península balcánica siempre en tensión, el papa Francisco exhortó a la paz llamando a “derretir el hielo de las guerras”.
Oficialmente, y para permitir una participación mínima de los niños del coro patriarcal con un magnífico canto ortodoxo, no se trataba de una oración.

Pero el “encuentro” por la paz, el lunes 6 de mayo por la tarde en la Plaza de la Independencia de Sofía, se asemejaba bastante a una oración. El Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís entonado en italiano y en búlgaro, el rezo de un salmo, las intenciones cantadas o rezadas, el intercambio del signo de la paz, el canto del Aleluya…

“La paz reclama y pide que hagamos del diálogo un camino”

“Hemos rezado por la paz”, afirmó en el comienzo de su mensaje el papa Francisco, que también rezó, en nombre de la Iglesia católica, la oración de San Francisco “Hazme un instrumento de tu paz”.

“Paz que debemos implorar y por la que debemos trabajar, don y tarea, regalo y esfuerzo constante y cotidiano por construir una cultura donde la paz sea también un derecho fundamental”, insistió. “Paz activa y “armada” contra todas las formas de egoísmo e indiferencia que nos hagan poner los intereses mezquinos de algunos sobre la dignidad inviolable de cada persona”.

Francisco recordó cómo “la paz reclama y pide que hagamos del diálogo un camino; de la colaboración común nuestra conducta; del conocimiento recíproco método y criterio para encontrarnos en lo que nos une, respetarnos en lo que nos separa y animarnos a mirar el mañana como un espacio de oportunidad y de dignidad, especialmente para las generaciones que vendrán”.

Un nuevo recordatorio del Documento sobre la fraternidad humana que firmó a principios de febrero en Abu Dabi con el Gran Imán de Al-Azhar y que no cesa de promover.

“Con el fuego del amor, queremos derretir el hielo de las guerras”

El lunes por la tarde, en esta plaza cerrada rodeada de edificios característicos del “realismo socialista”, construidos en los años 50 por el régimen comunista entre lugares de culto ortodoxos, católico, armenio, judío y musulmán, seis niños encendieron antorchas en representación de las seis confesiones religiosas presentes.

“Simbolizan el fuego del amor que arde en nosotros y que debe convertirse en un faro de misericordia, de amor y de paz en los ambientes en que vivimos. Un faro que nos gustaría que iluminara el mundo entero”, afirmó Francisco para quien “con el fuego del amor, queremos derretir el hielo de las guerras”.

En este lugar de paso de tantos pueblos desde la Edad Antigua, y a solo unos metros del lugar donde, el día anterior, en su discurso a las autoridades, explicó cómo Bulgaria es “un puente entre el este y el oeste”, hoy “integrada en la Unión Europea y con sólidos vínculos con Rusia y Turquía”, el Papa no eludió las tensiones de los Balcanes.

“El sueño de San Juan XXIII de una tierra en la que la paz se encuentre en casa”

Pero, sobre todo, explicó cómo esta plaza central de la antigua Serdica de los romanos y bizantinos, de donde la estatua de Lenin fue derribada tras la caída del comunismo, era el lugar en el que “durante siglos, los búlgaros de Sofía pertenecientes a diferentes grupos culturales y religiosos se concentraban para reunirse y discutir”.

“Que este lugar simbólico represente un testimonio de paz”, exhortó, recordando “el sueño del papa San Juan XXIII”, que fue nueve años delegado pontificio en Bulgaria y cuyo recuerdo marcó este viaje, “de una tierra en la que la paz se encuentre en casa”.

“Sigamos su anhelo y con nuestra vida digamos: Pacem in terris. Paz en la tierra y a todos los hombres que ama el Señor”, concluyó en esta oración en la que la única representación oficial de la Iglesia ortodoxa fue el director de asuntos religiosos del gobierno.Nicolas SenèzeenSofía(Bulgaria).LaCroix

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