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jun 01

Grave situación La Cruz: Unas 23 personas están aisladas sin comida ni luz

Aguapey.La Cruz,01.06.2017.Se encuentran en una escuela. El establecimiento esta ubicado en el paraje Aguapey, en el departamento San Martín.Hay niños y bebes. La crecida del río homónimo dejó intransitables las Ruta 40 y 145, por lo que ningún transporte puede acceder a llevar ayuda.

Son cinco familias, entre las que se encuentran niños y un bebé de dos meses, que viven en una estancia ubicada en el paraje Aguapey, en el departamento San Martín. La crecida del río homónimo dejó intransitables las Ruta 40 y 145, por lo que no existe medio de transporte para hacerles llegar ayuda.

“El lunes de la semana pasada salí de la escuela y no pude volver más. Ahí quedaron cinco familias, en total son 23 personas, entre las que están mis diez alumnos, un nene de cuatro años, dos de dos años y un bebé de dos meses. No tienen luz y ya no les queda provisiones”. Quien habla a través de la línea telefónica es Marita Ortega, la maestra suplente de la Escuela Nº287 ‘Teniente Adolfo Agostinelli‘. El establecimiento se encuentra el paraje. El lugar no se identifica en ningún mapa. Está tan perdido que ninguna autoridad se acercó y todas las puertas que tocó la docente le fueron cerradas, con la excusa que “no pertenece a nuestra jurisdicción”.

El establecimiento educativo se encuentra dentro de la Estancia “La Alegría”, también conocida como “Ombú”. Al lugar se accede por la Ruta Provincial Nº145, luego de transitar por la Nº40, si un viajero pretende llegar al paraje por Colonia Pellegrini.

La zona rural es pintoresca y los niños disfrutan de los días de clases, pero la situación se volvió caótica en tan solo unos días.

Las intensas lluvias y la creciente del Río provocaron el anegamiento de gran parte de la zona. Las localidades de Alvear, Colonia Pellegrini, La Cruz, Guaviraví y Yapeyú están rodeadas de ríos y desde hace días miran el agua con temor.

Ayer cuando dialogó con época, Marita Ortega estaba en Alvear. Salió de la estancia el lunes pasado porque tenía que ir a control médico y para comprar alimentos.

En la escuela se quedó su hija, junto a las cinco familias que viven en el lugar. ‘El lunes a la tarde fui a Santo Tomé, tengo tres horas de viaje y en el camino pude ver que el río Aguapey ya estaba muy crecido‘, contó la docente.

Al día siguiente, cuando quiso regresar se enteró que ya no había transporte hacia la zona porque uno de los puentes estaba cortado. “Había llovido todo el día y el agua dejó intransitable la zona de la Ruta 40”, explicó y añadió: “esperé ahí porque pensaba que en algún momento la lluvia iba a parar, el agua bajaría y entonces iba a poder retomar el regreso. Sin embargo, esto no sucedió así que averigüé para ir por la Ruta 37, que es un camino alternativo para llegar a la escuela, pero me informaron que se desmoronaron otros tres puentes cerca de Virasoro, por lo tanto es imposible llegar”.

Con el correr de los días, Marita se quedó incomunicada con las personas que se quedaron en el paraje porque no hay señal de celular, no cuentan con equipo de radio y, como si eso fuera poco, están sin energía eléctrica.

Los celulares se quedaron sin batería. “En una estancia cercana tiene señal de Personal, pero evidentemente no pueden salir porque mando mensajes y no les llega. Así que fui a Alvear para ver qué se puede hacer. Busqué ayuda, fui a la Policía, a la Prefectura, pero nadie pudo darme una respuesta”, contó la maestra desesperada.

Así fue que decidió volver a Santo Tomé, donde “un señor me ofreció su vehículo en alquiler. Me cobraba seis mil pesos. Conseguí la plata pero al final no pudo ir porque me dijo que no iba a poder pasar. Varios automóviles y camionetas se quedaron en el camino y no quiso arriesgarse”, manifestó. También acudió al Ejército pero “me dijeron que los helicópteros no pueden salir con lluvia. No entiendo cómo no pueden llevar alimentos y ayuda a la gente que están rodeada de agua. Pensé que estaban para eso y que una lluvia no podía amilanarlos”, expresó con indignación y tristeza. La situación es desesperante. Entre las personas que están aisladas, se encuentran niños y uno de ellos tiene tan solo dos meses. Sin luz y sin comida, rodeados de agua. Una sola persona, docente, desesperada golpea puertas hace diez días y todavía no consiguió nada ¿Cuánto habrá que esperar hasta que llegue algún tipo de asistencia a ese paraje correntino?

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