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Abr 10

Grupos Especiales de la Policía intervinieron en gresca estudiantil

“Responde al patrón cultural del correntino que se desprecia asimismo”

Aguapey.Corrientes,10.04.2016.En los enfrentamientos, un inspector de tránsito resultó lesionado. Los demorados eran menores en su mayoría, quienes recuperaron la libertad una vez que sus padres fueron a recogerlos en la dependencia policial de la jurisdicción. Grupos especiales intervinieron.

Una au­tén­ti­ca ba­ta­lla cam­pal se de­sa­tó en ple­no cen­tro de la ciu­dad de Co­rrien­tes. Los pro­ta­go­nis­tas, es­tu­dian­tes de co­le­gios se­cun­da­rios que fue­ron de­mo­ra­dos pa­ra evi­tar que la vio­len­cia ge­ne­re víc­ti­mas gra­ves

To­do co­men­zó el vier­nes cer­ca de las 21, en la pla­za To­rrent ubi­ca­da por San Lo­ren­zo, en­tre Bo­lí­var y Bel­gra­no. Allí, va­rios jó­ve­nes, es­tu­dian­tes de co­le­gios se­cun­da­rios, se reu­nie­ron ma­si­va­men­te.

Mien­tras es­to ocu­rrí­a, tes­ti­gos oca­sio­na­les ad­vir­tie­ron que le­jos de di­ver­tir­se, al­gu­nos de los ado­les­cen­tes co­men­za­ron a in­sul­tar­se, em­pu­jar­se e in­clu­so a ata­car­se con gol­pes de pu­ño. An­te ello se aler­tó a la Po­li­cí­a, por lo que in­me­dia­ta­men­te los efec­ti­vos fue­ron has­ta el lu­gar. Al ver a los agen­tes, los re­vol­to­sos se ha­brí­an dis­per­sa­do rá­pi­da­men­te ya que el lu­gar se des­pe­jó al ca­bo de unos po­cos mi­nu­tos.

Sin em­bar­go, apro­xi­ma­da­men­te me­dia ho­ra des­pués se re­gis­tró otro en­fren­ta­mien­to, aún más gran­de, en la pla­za Ca­bral ubi­ca­da a tan só­lo dos cua­dras. Co­rri­das, gri­tos, gol­pes, la si­tua­ción dio pa­ra to­do.

En es­te ca­so, tu­vie­ron que in­ter­ve­nir no só­lo agen­tes po­li­cia­les de la co­mi­sa­ría ju­ris­dic­cio­nal, la Cuar­ta, si­no tam­bién miem­bros de las di­vi­sio­nes es­pe­cia­les: Gru­po de Rá­pi­da In­ter­ven­ción Mo­to­ri­za­da (GRIM) y Gru­po de In­ter­ven­ción Rá­pi­da (GIR). Se­gún se in­di­có, en me­dio de las pe­le­as, un ins­pec­tor de trán­si­to re­sul­tó le­sio­na­do aun­que no de gra­ve­dad, por lo que su vi­da no co­rre­ría pe­li­gro. Un to­tal de 11 jó­ve­nes fue­ron de­mo­ra­dos, de los cua­les 10 eran me­no­res, que fue­ron li­be­ra­dos lue­go de ser bus­ca­dos por sus pa­dres. La­men­ta­ble­men­te de­be des­ta­car­se que los ca­sos de vio­len­cia es­tu­dian­til son re­cu­rren­tes.

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