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Oct 17

Jugar con fuego

 Por Adriana Meyer

Aguapey.Buenos Aires,17.10.2016.“Hoy el rol corrupto y represivo que no persigue el delito sino el control social, que reprime a los hombres jóvenes de los barrios pobres para forzarlos a resignarse a seguir siendo pobres, lo cumplen esas fuerzas (Gendarmería y Prefectura), que son tan corruptas como lo era la Federal que fueron a reemplazar, y ése es el camino que le va a tocar a las Fuerzas Armadas si se concreta esta amenaza peligrosa contra la cual hemos levantado nuestra voz”. Con éstas palabras cerró Horacio Verbitsky el panel que presentó el documento La riesgosa política del gobierno para las Fuerzas Armadas, que alerta sobre las intenciones del macrismo de militarizar la política de seguridad. En el auditorio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) estuvieron también los expertos Juan Gabriel Tokatlian, León Arslanian, Paula Canelo, Rut Diamint, Sabina Frederic y Ernesto López, algunos de los autores del documento que advierte sobre el “debilitamiento del principio de demarcación” entre los conceptos de Seguridad y Defensa.

“Tanto la prevención del terrorismo y del narcotráfico como la contención de la conflictividad social y la protesta fueron argumentos esgrimidos para justificar un posible rol de las Fuerzas Armadas en el ámbito interno. La apelación a esta posible intervención constituye un reto que nos obliga a reforzar los consensos en torno del principio de demarcación y de sus fundamentos histórico políticos”, dice el documento.

Verbitsky, presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), se refirió al acto de la semana pasada en el cual organizaciones y personalidades repudiaron las torturas y persecución que sufrieron dos jóvenes de La Garganta Poderosa a manos de efectivos de laPrefectura. Poco antes había recordado que “hace cuatro años, cuando la ex ministra Nilda Garré inició el operativo Escudo Sur enviando tropas de Gendarmería y Prefectura a los barrios del sur, fueron bien recibidos porque la Federal se había convertido en reguladora del delito y partícipe de las actividades de los narcos, incluso hubo una disminución de la criminalidad”. El periodista eligió el ejemplo del ataque a Iván Navarro y Ezequiel Villanueva para demostrar que las consecuencias de la militarización de la seguridad son nefastas.

“Las nuevas amenazas reaparecen como consecuencia de un éxito y un fracaso de la democracia argentina: el éxito es la subordinación de los militares a la conducción política y la exigencia de que rindan cuentas por los delitos de lesa humanidad que cometieron durante la dictadura. El fracaso fue no haber sabido financiar el nuevo rol que de las Fuerzas Armadas como última línea de defensa nacional en caso de una agresión externa. Entonces no sorprende que un gobierno de los Ceos acepte que otros las financien, es la línea que fija el Comando Sur de los Estados Unidos” describió Verbitsky. Y apuntó que también son consideradas nuevas amenazas “las catástrofes naturales y el indigenismo”.

El periodista señaló que el ex ministro de Defensa Horacio Jaunarena es el principal “militante” para propiciar que sea borroneada esa frontera y dejó en claro que el radical aún ejerce influencia en los equipos de Defensa de ese partido. “Jaunarena confesó que nunca reglamentó la ley de Defensa, lo cual es un delito, y recién lo hizo la ministra Garré en el año 2006. Es un decreto que vino a cubrir imprecisiones de la ley para puntualizar en qué situaciones deben intervenir las Fuerzas Armadas”, dijo. Y agregó que, aunque aún no habría condiciones de hacerlo, el gobierno apunta a modificar ese decreto con otro “para habilitar la intervención de las Fuerzas Armadas em cuestiones internas”

Panel de especialistas

Poco antes, el profesor de la Universidad Di Tella Juan Tokatlian dijo que el sentido del documento tiene que ver con “la preocupación por un proceso gradual pero elocuente para cambiar el acuerdo básico de nuestra democracia, basado en las leyes de Defensa, Seguridad e Inteligencia. Si se altera ese pilar, estas leyes que además son un acuerdo político, social y multipartidario, se erosionará la democracia”. Tokatlian destacó que la palabra más repetida por Macri ante visitas internacionales es “inversiones” y “terrorismo”. Cuando dice que “Argentina quiere estar en la lucha global ante las Fuerzas Armadas y también cuando el ministro (Germán) Garavano planteó la necesidad de reformar la Ley Antiterrorista como señales de que Argentina está dispuesta a comprometerse de manera aún indefinida”.

En cambio respecto del narcotráfico hay elementos internos como la Ley de Derribo, con expresiones en los ministerios de Defensa y Seguridad sobre la necesidad de un combate frontal contra este fenómeno, y usan la palabra “guerra”.

Dijo Tokatlian: “En cuanto al terrorismo no está claro cuál es el interés estratégico vital en juego para que Argentina se sume a una guerra que se libra en Asia, África y Europa”, porque “es una idea torpe creer que si alientan ese discurso van a llegar más inversiones”. Respecto del narcotráfico “hay un conjunto de experiencias en la región que inquietan incluso a muchos miembros de las Fuerzas Armadas porque en todos los casos de México, Centroamérica, Colombia, el mundo andino y los países vecinos como Brasil, crece la violación de los derechos humanos cuando los militares se ven envueltos en esa lucha, se altera la relación cívico-militar, aumenta la corrupción, crece la paraestatalidad y aumenta la desmoralización de esas fuerzas y se debilita la Defensa”.

Por su parte, Paula Canelo, investigadora del Conicet y profesora Unsam y UBA, señaló que “el consenso democrático interpartidario respecto del rol que deben cumplir las Fuerzas Armadas demandó tres décadas y mucho esfuerzo, y los signos sigilosos que está dando el gobierno de Cambiemos, alertan de que está siendo amenazado”. El principio de demarcarción entre seguridad y defensa está en el origen mismo de nuestra democracia, y citó al ex presidente Raúl Alfonsín cuando el 10 de diciembre de 1983 dijo que “es imperioso dotar a las Fuerzas Armadas de una clara doctrina de defensa nacional eliminando la llamada doctrina de la seguridad nacional”. Canelo enfatizó que “hasta las mismas Fuerzas Armadas van a advertir sobre la peligrosidad de ser convocadas para controlar la conflictividad interna por considerarse a sí mismas como una respuesta desproporcionada”.

Para la experta, el consenso interpartidario sobre la preminencia del principio de demarcación se enfrentó en muchas oportunidades con los partidarios de la militarización, pero “sus argumentos son hipótesis alarmistas sobre la conflictividad social, y ahora van a sostener que el terrorismo y el narcotráfico pueden ser consideradas agresiones externas, para justificar la intervención militar en esos temas, tal como se vio en la campaña. Son intereses corporativos y que responden al alineamiento del gobierno con la política de los Estados Unidos”.

Sabina Frederic, investigadora del Conicet y profesora de la UNQ, puntualizó que los integrantes de las Fuerzas Armadas no tienen voz en la polémica. Sin embargo, dijo la especialista, “sabemos que muchos no están de acuerdo, sobre todo en el Ejército que es la fuerza que más compromiso corporal tendría y más experiencia tuvo en este asunto”.

En tanto, el sociólogo Ernesto López dijo que es muy riesgosa la intención del macrismo porque “juega con varios fuegos, en primer lugar con la disolución de la diferencia entre la seguridad y la defensa, con la invocación de la guerra contra las drogas y el terrorismo que ha sido un fracaso en todas partes donde se desarrolló”. López señaló que “si uno interviene en temas de terrorismo elige a sus enemigos y hay que ser conciente de eso”. Citó a Francia, “que no puede controlar la reacción interna que produce su alineamiento con el conflicto en el mundo árabe”.

Rut Diamint, de la Universidad Torcuato Di Tella, citó que el presidente Mauricio Macri anunció que su objetivo era destruir al narcotráfico, cuando todas las experiencias en estados latinoamericanos indican que usar para esto a las Fuerzas Armadas produce corrupción, excesos, represión, asesinatos y limitación de las privacidades civiles. “Las Fuerzas Armadas se preparan y están equipadas para objetivos diferentes, no para la imposición de la ley sino para la defensa”, apuntó.

El primer orador del panel habia sido ex ministro de Seguridad bonaerense León Arslanian, quien destacó que luego del “saldo patético y la tragedia pública” que fue dar a las Fuerzas Armadas el comando operativo de toda la nación, “las fuerzas de seguridad se envilecieron, corrompieron, perdieron sentido de obediencia y aún no se han podido llevar adelante los procesos de reforma para superar esa situación”. Para el ex funcionario “es penoso insistir con el policiamiento de la seguridad porque en nuestra experiencia advertimos que criminalizaban la pobreza y ejercían violencia institucional. Es al revés, para combatir el narcotráfico hay que volver a poner la Gendarmería en las fronteras”./Página12.

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