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Abr 13

Lavatorio a los pies del Papa Francisco a 12 presos, en la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo

Aguapey.Vaticano,13.04.2017.El Papa Francisco, que había ido el miércoles por la tarde a la residencia del Papa emérito Benedicto XVI para felicitarle por los 90 años que cumple este domingo, se desplazó el jueves por la tarde a Paliano, a una hora en automóvil desde Roma, para celebrar con unos 70 presos arrepentidos y que colaboran con la justicia la misa de la Cena del Señor.

En la ceremonia lavo los pies a tres mujeres y nueve hombres, incluido un musulmán convertido, que será bautizado el próximo mes de junio. Entre los presos figuraba un argentino y un albanes. El resto eran italianos.

La cárcel de Paliano es un centro muy especial, reservado a colaboradores con la justicia que cumplen largas condenas, incluida dos cadenas perpetuas y una hasta el 2073, que resulta equivalente.

El Papa les saludo personalmente a todas las presas y presos, y se desplazó hasta las celdas de los dos reclusos en régimen de aislamiento, así como a la galería protegida donde viven ocho enfermos de tuberculosis.

Fragmentos de la homilía del Papa Francisco

El Papa comentó también que “para sembrar amor entre nosotros, no os digo que hoy vayáis los unos a los otros a lavaros los pies, pero el símbolo, la figura sí. Pido que si podéis realizar alguna ayuda, un servicio a tu compañero aquí en cárcel, lo hagáis porque esto es amor, esto es como lavar los pies, ser siervo de los otros”.

“Una vez los discípulos discutieron entre ellos sobre quién era el más grande, el más importante. Y Jesús dijo: ‘el que quiera ser más importante debe hacerse el más pequeño y el servidor de todos’. Así hace Él con nosotros. Todos nosotros somos pobres, pero Él es grande, es bueno y nos ama así como somos”.

Al concluir, Francisco pidió pensar “en Dios, en Jesús”. “Esta no es una ceremonia folclórica, es un gesto para recordar lo que ha dado Jesús. Después de esto tomó el pan y nos dio su cuerpo, tomó el vino y nos dio su sangre. Así es el amor de Dios con nosotros.

Los reclusos de la cárcel obsequiaron a Francisco con varios regalos: productos de su huerta biológica, cruces elaboradas con madera de olvido, un mantel de lana blanca y algunos dulces.

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