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Sep 11

Loreto festejó sus 200 años de existencia en la provincia de Corrientes

Aguapey.Loreto,11.09.2017.

1817 – 8 DE SETIEMBRE -2017

La Reducción guaraní-jesuítica de Nuestra Señora de Loreto, fué fundada en un episodio único en la historia nacional.
El pueblode guaraníes que se edificó a través de la fe, a lo largo de tres fundaciones.
En la zona de los saltos del Guayrá, en Estado de Paraná,Brasil en 1610; en el Departamento de Candelaria, en la provincia de Misiones en 1632; y en el
paraje Loma Yatebú, actual departamento de San Miguel, en la provincia de Corrientes.

En 1815 José Gervasio Artigas tenía como aliados a los indios guaraníes de las antiguas reducciones jesuíticas de la actual provincia de Misiones, y había logrado expulsar a los paraguayos de 5 pueblos ubicados cerca del río Paraná, entre los que se hallaba la población de Loreto (Misiones). El gobernador Francia del Paraguay se alió con los portugueses (a quienes a su vez combatía Artigas), a fin de saquear las poblaciones perdidas y recuperarlas. Los habitantes de la Loreto misionera que lograron escapar, más habitantes de otros poblados también saqueados formaron una sola columna rumbo a la actual provincia de Corrientes, donde ni los portugueses ni los paraguayos tendrían interés en perseguirlos. La columna bajó en la línea entre los afluentes del Iberá y el río Santa Lucía, quedándose una parte en Loma Yatebú, donde fundaron la Loreto correntina; otro grupo continuó y fundó más al sur la población de San Miguel.

La localidad de Loreto pertenece al Departamento de San Miguel y está ubicada en la zona centro-norte de la Provincia de Corrientes. Se accede a ella por la RN 118 que la comunica al norte con la RN 12 y con Ita Ibate e Ituzaingó y al sur con San Miguel.

Gran parte del Distrito de Loreto está cubierto por lagunas y esteros, entre los que se destacan las lagunas San Juan, Cañete, Estepa, San Sebastián y Sirena y los esteros Yaguá Cuá, Ipucú y Malo.

Loreto se encuentra en el circuito de Ruta Escénica del Programa Iberá que establecería la seccional y portal Ñande Roga que permitirá ingresar a los esteros del Iberá por la parte noroeste.

UNA PROCLAMA A LOS PUEBLOS EN IDIOMA GUARANÍ

Con motivo del tratado firmado don José Ramón Irá, corregidor de San Miguel, persona de vasta preparación intelectual y cultural, inteligente y capaz, uno de los personajes más influyentes entre su coterráneos, respetado y reconocido como paladín de los pueblos misioneros, que poseía gran autoridad sobre los habitantes del éxodo, redactó y publicó una proclama en idioma guaraní cuyo texto es digno de ser conocido, obra de interesantes y modulosos conceptos.
Traducción: (por el Pbro. Fray Juan Nepomuceno Alegre).

“Hermanos, ciudadanos paranaenses:

Es dentro de toda vuestra confianza, que os dirijo humildemente la palabra por medio de esta circular, al grito……… en el momento de ver que todos vamos a perdernos, por las culpas de nuestros paisanos.

Hermanos:
Abramos ya nuestros ojos, Os hago acordar de aquella época de desgracias, de haber comenzado en él a entrar los pueblos de Misiones del Paraná arriba y de hacia el Uruguay:
Acabaron de sucumbir totalmente nuestros hogares de quince pueblos en los años 1817 allá por el 12 de septiembre.
Nuestros paisanos, los uruguayos habían introducido la revolución en nuestro país. Ya van diez los años cumplidos que sobrellevamos los padecimientos; y dentro de este año de 1827 a 12 de septiembre, hemos acordado según mi voto y el vuestro, buscar la protección de la provincia de Corrientes, presentadome ante el superior gobierno de allá con dos representantes más: el señor cacique principal don José Iganacio Bayay y el señor secretario don Ignacio Guayrayé.
Dios mediante, conseguimos la protección de aquel gobierno de la ciudad de Corrientes.
Hermanos, encontremos nuestra felicidad; la de nuestra provincia y demás habitantes, nuestros hermanos.
Ya lo veis pues, todos vosotros hermanos: no tenemos amparo ¡estamos indefensos!
Ya lo veis, que no tenemos ni un pastor espiritual, nuestra primera necesidad.
Ya lo veis, justicia que sea fuerte, no hay.

Hay un gobierno tal en nuestra provincia, como lo observais también, que cuando vosotros, los padres de la república, subalternos pretendimos hacer justicia según la ley de Dios y de la Santa religión Cristiana, nos persiguieron, las amenazas dirigiendo a la justicia los paisanos uruguayos que habían estado entonces sobre las armas.

Ya lo veis, que lo que acarrea la ruina, tal cual nos la había significado Dios:
“momentaneumenim qued delectat se ternum qued exeruciat”; la feliz de la vida es muy transitorio y lo que mucho mortifica es sin fin. Es de ese modo que se han conducido nuestro paisanos de armas, los uruguayos, como muy bien le hemos visto todos.
¡Ah hermanos míos, vamos a labrar la gloria de nuestro país, por la que tenemos, por haber encontrado la protección de la capital de Corrientes.
Nosotros, huérfanos desamparados, ya ponemos un árbol de laurel, bajo cuya sombra todos nos resguardamos.
Para exponer lo expresado ante vuestra presencia y para que lo supiera el mayor número posible, se publica esta circular, que se ha de fijar en lugares para que todo el pueblo pueda verla y para la eterna memoria.
¡Viva la patria mil veces!
¡Viva nuestro protector y defensor el gobierno de la ciudad de Corrientes!”

Quartel general (pág. 193 de la C. de D.)

(Esta admirable y elocuente circular del Corregidor de San Miguel don José Ramón Irá, es una síntesis de la situación pasada y presente de entonces, así como una esperanza cierta en el futuro de dichos pueblos y que para la historia con timbre de haber y gloria para su autor).

la historia de los tres LORETO

“Bicentenario de Loreto 1817 – 2017”

Nuestra Señora de Loreto de Pirapó, fundada en 1610.

La reducción de Loreto, fue el primero fundado en las Misiones por los padres Cataldino y Masseta, hacia 1610 mas allá de la cataratas del Iguazú, en la región el Guayrá.

Durante ocho años Ruiz de Montoya trabajó con sus compañeros incansablemente, incorporando nuevos pobladores a las reducciones de Loreto y San Ignacio, y organizando estos pueblos. Además, por estos años compuso un arte y vocabulario de la lengua guaraní. Al final de este primer período misional, el 2 de febrero de 1620, hizo su profesión de 3 votos en la reducción de Loreto. En 1622 fue designado Superior de la Misión del Guayrá sucediendo al Padre José Cataldino. Se inició entonces una nueva etapa, de expansión misionera, pero signada por la agresión externa.

En 1631, ante los ataques de los “mamelucos paulistas”, bandoleros de la región brasileña, luego de muchas penurias, a comienzos de 1632, llegaron al arroyo Yabebiry, donde se establecieron los dos pueblos: Nuestra Señora de Loreto y San Ignacio Miní, donde subsistió hasta la invasión de Portugal en 1817, comandada por el Brigadier Chagas.

Loreto formaba parte de las 15 reducciones jesuíticas occidentales, que después de la expulsión de estos ordenados por el Rey Carlos III de España y ejecutada con sigilo y habilidad por el Gobernador de Buenos Aires don Francisco de Paula Bucarrelli; Se reorganizaron bajo dirección de curas franciscanos, dominicos, mercedarios, etcétera. y finalmente bajo gobierno civil, dirigidas desde Yapeyú como Capital, por un gobernador y las reducciones a sus órdenes por “administradores”.

El primer éxodo del Pueblo Guaraní: Desde el Guayrá hacia tierras sureñas.

Fundación de la Misión Nuestra Señora de Loreto en 1632.

Al culminar el año 1631 solamente San Ignacio y Nuestra Señora de Loreto permanecían en el Guayrá. Las demás reducciones habían sido destruidas o directamente abandonadas por sus habitantes. El padre Antonio Ruiz de Montoya, Superior de las misiones guariñas, se encontraba frente a una decisión crucial: permanecer en el Guayrá y resistir a los ataques, o abandonar la región y asumir el fracaso del proyecto misional guayreño. El pánico en la población, la ausencia de una organización militar, sumado a la indiferencia de Asunción, Villa Rica y Ciudad Real frente al problema, terminaron por condicionar la toma de una decisión, probablemente no deseada por el padre Montoya: el abandono del proyecto guayreño y el éxodo de la población en busca de un ámbito territorial más seguro. El pánico cundió entre los indígenas ante la proximidad de las bandeiras. Durante varias semanas, 12.000 indígenas se prepararon para el éxodo. Se acondicionaron 700 balsas y las provisiones necesarias para el viaje. Se embarcaron las alhajas de las iglesias, muebles y enseres. Las familias juntaron sus pertenencias y desenterraron los huesos de sus muertos. Los 12.000 indígenas, junto con el padre Antonio Ruiz de Montoya, se despidieron de su ancestral patria guayreña y se lanzaron en las balsas al río Paranapanema, navegándolo hasta llegar al Paraná. Tres días después los bandeirantes caían sobre los abandonados pueblos de Loreto y San Ignacio. Pero otras calamidades le sobrevendrían a los guayreños en el largo trayecto. Las balsas surcaban apacibles las aguas tranquilas del río Paraná cuando, en un sitio en donde el río se estrecha, visualizaron una improvisada fortificación. Eran algunos pobladores encomenderos de Ciudad Real fuertemente armados que intentaban impedir el paso y al mismo tiempo capturar indios para sus encomiendas. La caravana se detuvo en la costa y el padre Montoya se dirigió a la fortificación a conferenciar con los encomenderos. La postura de éstos era contundente: los indios no pasarían, e incluso amenazaron de muerte al padre Montoya, quien logró escabullirse. Para el padre Montoya y los miles de guaraníes no había posibilidad de retroceder. Ordenaron las balsas en formación militar, tomaron en mano sus arcos y flechas, y continuaron desplazándose río abajo dispuestos a luchar por la libertad. Los encomenderos, al ver el estremecedor espectáculo de 12.000 personas navegando en el río entonando cánticos y plegarias a viva voz, con la imagen de la venerada Virgen de Loreto como guía, quedaron atónitos y simplemente dejaron la vía libre a los guayreños. A los pocos kilómetros se hallaron ante las cascadas del Guayrá (hoy cubiertas por el lago de Itaipú). Durante cinco días, los indígenas recorrieron casi veinte leguas cargando por tierra todo su equipaje. Para aminorar la carga se lanzaron a las cascadas trescientas balsas con la intención de recogerlas más abajo, pero todas quedaron destruidas; un hecho que decepcionó y desalentó a los emigrados. Durante el trayecto por la selva los misioneros fueron víctimas de indios salvajes, fieras y alimañas. Salvado el tramo de las cascadas, se encontraron con que faltaban balsas. A esto se sumó la incorporación de 2000 guaraníes más que llegaron con el padre Pedro Espinosa, huyendo del ataque bandeirante a la reducción de Los Ángeles del Tayaoba. Al tiempo los alimentos comenzaron a escasear y faltaban también en el lugar árboles adecuados para construir nuevas balsas. Aun así, se comenzaron a elaborar canoas y balsas muy precarias. Mientras transcurría el tiempo empezó a notarse la falta de alimentos. Muchos se internaban en la selva en búsqueda de comestibles y no volvían más, otros labraban el suelo y plantaron semillas. Unos cuantos, por sus propios medios, se lanzaron al río en frágiles embarcaciones, motivo por el cual un gran número de guaraníes pereció ahogado en las aguas del Paraná. Las cartas que se habían enviado a las reducciones del sur antes de la partida pidiendo socorro nunca habían llegado a destino, de manera que los demás pueblos misioneros ignoraban el drama que se vivía en el Guayrá. Parte navegando y parte a pie por la costa, los guayreños llegaron hasta la desembocadura del río Yabebirí en el Paraná. Llegaron 4000 indios, 7000 habían perecido en la desesperación del éxodo. Los sobrevivientes, luego de acampar y reponerse durante algunas semanas en las costas del Yabebirí, refundaron las reducción de San Ignacio Miní y la de Nuestra Señora de Loreto. Desaparecidas las reducciones del Guayrá, los bandeirantes se encaminaron, a fines del año 1637, hacia las prósperas reducciones del Tapé. En el mes de diciembre del año 1637 una bandeira comandada por Raposo Tavares cae violentamente sobre la fronteriza reducción de Jesús María, destruyéndola totalmente y capturando a sus habitantes. Los que logran huir junto con los habitantes de la cercana reducción de San Cristóbal, se repliegan hacia el pueblo de Santa Ana, y todos a la vez se repliegan más al occidente, hacia la reducción de Natividad. Esta determinación de abandonar los pueblos más orientales y establecer la línea de frontera en el río Igay había sido tomada en una reunión realizada en Santa Ana, de la que participaron el Superior, padre Antonio Ruiz de Montoya, los curas de los pueblos y los principales caciques. También se decidió que los pueblos más expuestos a los ataques debían ser abandonados y quemados.
Esto provocó el pánico en la población, que emigraba descontroladamente buscando la protección de la costa occidental del río Uruguay. El padre Provincial Diego de Boroa, que llegaba a la región en aquellos momentos, se encontró con grupos de indígenas que huían despavoridos de sus pueblos. Entonces ordenó el regreso inmediato de todos y dio a conocer al padre Montoya su decisión de permanecer en la región y enfrentar a los bandeirantes. Aún así, varios caciques de las reducciones de Candelaria y Mártires tomaron la decisión, por propia voluntad, de abandonar sus pueblos y trasladarse a las reducciones del Paraná. Otros grupos prefirieron abandonar los pueblos e internarse en las zonas selváticas. Las incursiones bandeirantes se volvían cada vez más agresivas, mientras que los habitantes de los pueblos se hallaban desarmados e indefensos. El padre Provincial Diego de Boroa comprendió el sentido realista del padre Montoya y decidió el abandono de todos los pueblos ubicados entre el río Uruguay y el Igay. El éxodo se realizó en forma planificada y ordenada, con la finalidad de prevenirse de los desastres que habían ocurrido durante el éxodo del Guayrá. Algunos grupos se trasladaron y se establecieron en reducciones que ya estaban asentadas entre los ríos Paraná y Uruguay. Otros pueblos organizaron su traslado del siguiente modo: primero partían los hombres hábiles para el trabajo, quienes cruzaban el Uruguay, buscaban el sitio para la nueva reducción, labraban la tierra, construían provisoriamente el pueblo, y luego retornaban a buscar a los demás habitantes. Otros grupos dispersos de diverso origen fundaron reducciones totalmente nuevas, como la de los Santos Mártires del Japón. Para finales del año 1638 todos los pueblos del Tapé habían sido trasladados y ubicados en el estrecho espacio comprendido entre los ríos Paraná y Uruguay, en lo que hoy es la provincia argentina de Misiones. Terminado el éxodo se organizó una expedición al Tapé, dirigida por los padres Francisco Jiménez, Felipe Viver, Antonio Bernal, Gaspar Serqueira, Pedro Mola, Antonio Palermo, Pablo Benavídez, Adriano Formoso y Pedro Romero, con la finalidad de buscar a aquellos indígenas que se habían ocultado en los montes durante los ataques bandeirantes.

Segundo éxodo de los guaraníes hacia la fundación de Loreto, Corrientes.

Dos episodios sobresalientes del éxodo misionero y de la fundación del pueblo de Loreto en Corrientes, forman:

a) la actuación decidida y valiente que prestó como custodia a la columna loretense, el Comandante de Armas don José Ignacio Gayrayé ó Guayaré, que comandó ochenta milicianos indios, armados con fusiles de chispa y sables, los acompañó en todo su penoso peregrinaje desde la iniciación de la marcha de la columna del éxodo en Misiones hasta la llegada a “Loma Yatebú”, construyendo luego su cuartel a pocos metros de la Capilla que edificaron para albergue de la imágenes católicas, ejerciendo eficazmente el control y estableciendo el orden y la legalidad en la nueva población.

b) El otro, la modesta actuación de Don Blas Chapay, sacristán de la iglesia de Corpus misionera destruida también por los lusitanos, que a falta de sacerdote, atendió en todo momento, y en la nueva población,los asuntos espirituales de los peregrinos, dentro de lo que le fué posible, llevando al alma de los huidos la confianza y la fé en Dios y en la doctrina cristiana, para soportar todas las viscisitudes, penurias y miserias sufridas durante el éxodo, aun grado moral elevado y luego, durante el replanteamiento y fundación del nuevo pueblo, constituirse en el primer dirigente de la construcción de la capilla “Nuestra Señora de Loreto” en “Yatebú” y colaborar activamente en su organización política.

Historia de Loreto jurisdicción Corrientes

El general José Gervasio Artigas, en su lucha contra los portugueses que ocupaban la Banda oriental del Uruguay, encontró en los pueblos de las Misiones, fuentes de abastecimiento en víveres y hombres para continuar la lucha para la expulsión del invasor que pretendía adueñarse de ese territorio y realizar su emancipación, tanto de los portugueses como el Gobierno de Buenos Aires. En este afán lo secundó activa y eficazmente el General Andrés Guacurarí, comandante indio de las Misiones, conocido como “Andresito”, su principal lugarteniente.

Los portugueses ponerse de acuerdo con el Dictador del Paraguay Rodriguez de Francia, atacan y destruyen las Misiones de guaraníes que eran la fuerza atacante de Artigas,las cuales en 1815 había expulsado a los paraguayos de los cinco pueblos del Paraná (Candelaria, Loreto, Santa Ana, San Ignacio y Corpus) y en 1816 habían intentado hacer lo mismo con los siete pueblos orientales,resultando derrotados en Sao Borja. Esto significa que los guaraníes artigueños eran considerados enemigos tanto por la corona de Portugal como por el Dictador Francia. De modo que la campaña de Chagas de los 15 pueblos son saqueados y destruidos 10, pero sólo son atacados los cinco del Paraná donde entra Loreto. Estaba sobre-entendido que el Paraguay volvería a tomar posesión de los mismos una vez dispersadas las fuerzas artigueñas allí existentes. Empezaron destruyendo a La Cruz é incendiando Yapeyú, la capital administrativa el 12 de febrero de 1817, día que el general San Martín, nacido en ese pueblo en la cuesta de Chacabuco luchó y triunfó en tierra chilena contra los españoles por la libertad de Chile y la consolidación de la independencia Argentina.

Al desaparecer toda la fuerza armada que guarnecía los pueblos del Paraná, los portugueses se retiran y se ocupan de trasladar el saqueo de los otros diez pueblos incluyendo familias prisioneras hacia Sao Borja.

Francia ordenó al comandante de Encarnación el traslado forzoso de familias guaraníes de los pueblos del Paraná a la banda norte de este río, llevándose todo lo que pudiera ser transportado o sea dejando solo las ruinas como para que no volvieran a instalarse los artigueños. Esta acción se realizó de inmediato pero muchas familias huyeron y se escondieron en los montes antes de ser trasladadas a la banda paraguaya, algunas llevando imágenes de especial aprecio como la de la virgen de Loreto.

La depredación y la destrucción llegaron a todos los pueblos misioneros y el éxodo de pobladores se produjo a consecuencia de este vandalismo.
La reducción de Loreto sufrió la misma suerte aciaga de las demás poblaciones que fueron víctimas de la saña de los invasores. Esta segunda población tuvo la trágica historia de la primera, como dijera el historiador Armengol Alegre en “Anales de Loreto”:

“Vencida toda resistencia por los invasores, los habitantes de Loreto, presumiblemente algunos de Corpus, Candelaria y San Carlos formaron una sola columna, concentrando toda su atención a un solo fin; salvar las imágenes que serían patrones celestiales de dichas poblaciones y a fin de impedir que cayeran en manos de sus bárbaros enemigos, resolvieron huir con ellas y otras imágenes de su adoración católica, hacia tierras lejanas donde no pudieran alcanzarlas el vandalismo de las hordas lusitanas.

En los otros 10 pueblos que fueron saqueados y destruidos por lo portugueses, muchas familias asesinadas o prisioneras, también quedaron algunas dispersas y fugitivas que poco a poco se fueron reuniendo con las de los 5 pueblos y conformaron las huestes de emigrantes que abandonaron las ruinas de Misiones y se dirigieron hacias las estancias donde ni los portugueses ni Francia tendrían interés en perseguirlos.

Dichos vecinos de los pueblos misioneros pasaron al sud de la Tranquera de Loreto (ejidos del actual municipio de Ituzaingó) iniciando en masa en dos columnas, completamente independiente una de otra, la penetración de la zona que antes solo utilizaban como guardería o estancias de sus ganados. Corriéndose por la costa del Alto Paraná y bajando luego por las partes altas de las ricas formaciones aluviales que se encuentran entre los afluentes del Iberá y los del Santa Lucía. Una de las columnas quedó en “Loma Yatebú”, donde se funda el poblado de Loreto; la otra sigue más al sur estableciendo el pueblo de San Miguel.

NOTICIAS POR TRADICIÓN Y UNA ANÉCDOTA.

La misma Ana Chapay, narró en 1917, ya muy anciana, una curiosa anécdota escuchada en su niñez, de boca de su padre y decía:

“La peregrinación fue dura y penosa, muy llena de privaciones, sirviendoles de guía un indio “payaguá”, ladino, conocedor de toda la comarca y especie de “baqueano” al estilo de “Calíbar” narrado por Sarmiento. Marchaban con las imágenes en andas, portaban alhajas,tesoros,ropas y enseres, en maletas y bolsas, que llevaban a pié, generalmente de noche, por ocultarse de posibles enemigos. El indio “payaguá” se echaba a tierra para escuchar todo movimiento producido a la distancia,y así advertir los peligros que pudieran acecharlos, y ocultarse en los bosques que bordeaban el camino, o disponerse a la defensa por las armas.
Asì marcharon muchos dìas, y a la altura del zanjòn de “Santa Lucia” (actual jurisdicción Ituzaingó ), el baqueano dió la voz de alerta, comunicando que el enemigo se encontraba cerca,ocultándose en el bosque, las mujeres y los niños más adentro.A la hora, pasado el peligro reanudaron la marcha.

Al poco tiempo entraron en la “Tranquera de Loreto”, zanjón en su corto cruce transversal del Paraná a los esteros de Iberá, cortaba el tráfico entre los pueblos de Misiones y la estancia de la Virgen de Loreto, terreno de la juridicciòn de Corrientes, donde los jesuitas tenìan sus grandes establecimientos ganaderos, única abertura terrestre para entrada y salida, constituyendo una verdadera tranquera.

Posiblemente, además de la seguridad que les proporcionaba esta región, traían a la Patrona de Loreto a su estancia, guarderìa perteneciente a aquella comunidad, ya que la propiedad particular era desconocida entre los misioneros.
Desde entonces, la columna hacìa frecuentes altos para descansar de las fatigas sufridas en los lugares propicios, donde encontraban elementos de subsistencia.
Se hallan jalonados en la ruta que siguieron en su marcha los peregrinos misioneros, de distancia en distancia nombres de parajes “San José”, “San Joaquín” “Santa Ana”, “San Isidro” y “San Juan”, que pudieron ser los lugares en que quedaran algún tiempo a pernectar o descansar, tares fértiles, buenas aguadas, abundante ganado, especialmente vacuno, que les proporcionarìa abundantes víveres y albergue natural.
Al fin, la columna hizo un alto definitivo en “Loma Yatebù”, tierra de extensos cocales en la proximidad de lagunas, donde existìa una quinta de naranjos dulces que en otrora pudo ser un puesto ganadero y se dispusieron a fundar y organizar la población con la que soñaban, en reemplazo de la misionera destruida por los portugueses y a la que pusieron el mismo nombre de “Loreto”. Que habìan llegado en pleno verano, posiblemente en diciembre albergándose del excesivo calor solar a la sombra de los naranjos de espeso follaje, uno de cuyos ejemplares, conocido como “naranjo Paí Pajarito”, que permanecía verdeante y con hermosas pomas al celebrarse el centenario de su fundación, árbol històrico al que se colocó una placa y actualmente extinguido, dicha placa se trasladó al manolito cercano ubicado en la calle de la misma esquina.

LAS IMÁGENES CATÓLICAS QUE PORTARON LOS DE LORETO.

Además de la estatua de la Santísima Virgen de Loreto que depositaron en la capilla que construyeron luego de su llegada al emplazamiento, portaron varias otras imágenes, entre ellas: “Santísimo”(Patrono de Corpus), que es una figura plana en un panel que se cuelga en la pared, que conserva aquí la familia descendiente de Blas Chapay; La “Candelaria”, talla hermosa presumiblemente trabajada en la reducción misionera de Candelaria; de la que sería patrona, y que quedó en poder de la familia Asiscá, luego Chaveté y finalmente Areyú. Actualmente se halla en el paraje “Timbó Paso” a cargo de Cornelio Umbert. Otra hermosa estatua de San Carlos. Bajo la dirección de los padres jesuitas, sería el patrono de la misma; esta fue regalada por vecinos indios a doña Nicanora Gauna de Acuña, esposa del comandante Juan Acuña, la que a su vez obsequió a Carlos Nocetti, que fue pasando a manos de miembros de su familia; Francisca Nocetti de Sánchez dejó al morir a su hija doña Carlina Sánchez de Aponte, y actualmente posée la hija de esta la educacionista, Nidia Ponte de Domínguez; la estatua tiene el brazo derecho roto. Otras estatuas u imágenes quedaron juntamente con la Virgen de Loreto, en la Capilla que construyeron y donde se conservan hasta la actualidad.

El REPLANTEO DEL PUEBLO DE LORETO.

Los indios guaraníes evangelizados, ex-neófitos del poblado jesuítico de Loreto en Misiones, según tradición, en diciembre de 1817, replantearon la nueva población con el mismo nombre de “Nuestra Señora de Loreto”.

Las primeras tareas realizadas fueron: la declinación del futuro emplazamiento del pueblo, haciéndolo a la manera de las reducciones jesuíticas: la capilla para albergue de las estatuas e imágenes que trajeron y para las prácticas del culto religioso (actual manzana Nº 45 del replanteo urbano); el cuartel de las fuerzas armadas indias a un costado sud-oeste, lado contiguo a la manzana D; la plaza pùblica frente a la capilla, calle por medio de la manzana D; el cementerio indio al costado noreste de la plaza (manzana Nº 32 del replanteo urbano); la casa habitación del corregidor Cerdán y su familia, al costado este de la capilla, calle de por medio.

Los peregrinos se ubicaron en las tierras de las inmediaciones de la capilla, distribuyéndose las parcelas por familias, separadas las manzanas por calles, formando todas ellas una comunidad y en lo político se dieron el gobierno local de cabildo, al estilo que tuvieron en Misiones bajo el régimen jesuítico.
El plantel de la nueva población fue bastante reducida, de pequeña extensión.

A ochenta metros de la Capilla, al oeste se hallaba la laguna “Juncal”, separada de la laguna Tetera ubicada al norte de èste por un canal desague de treinta metros de largo y uno de ancho; y al sud por otro de casi igual longitud que las une a la laguna San Juan de gran extensión y aguas muy profundas con el gran estero Yaguá Cuá al noroeste que servían a la nueva población de contrafuerte oeste., Al noroeste a cien metros se encuentra la laguna “Atehì” y al sudeste la laguna “Chapay”, a 1 Km de distancia existiendo dos lagunitas intermedias asì como dos esteros profundos, formando una hermosa loma en forma de cuadrilátero donde se ubicaron las casas del nuevo pueblo.

Esta distribución estratégica de lagunas, la hermosa quinta de naranjos, tierras altas y feraces de la zona, posiblemente fueron los poderoso acicates que tuvieron los misioneros para emplazar allì el pueblo.
La ubicación de las lagunas les presentaba tres bocas de reducida longitud que facilitaba la defensa armada con pocas fuerzas, pues los accidentes hidrográficos del oeste forman una barrera de lagunas enexpugnables entonces.

ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE LA NUEVA POBLACIÓN.

No se conoce Acta de fundación y la constitución del primer cabildo de la Comunidad al fundarse Loreto, sólo el testimonio de doña Ana Chapay, hija de unos de los fundadores.
La Comandancia y el Cabildo, se constituyeron por elección directa,de la siguiente forma:

Comandante en Armas para Seguridad y Orden popular: Comandante José Ignacio Guayaré.

Cabildo:

Corregidor Pedro Antonio Cedrán; Alcalde de Primer voto:Damián Paraguay;Alcalde de Segundo voto: José Miguel Guyrayé; Miembros: Francisco Guabí, Juan Carlos Charey, Agustín Bayayá y Gregorio Cuyé. Secretario: Blas Chapay.

La nueva población en los primeros años vivió en forma precaria y miserable, ligado íntimamente en su existir con el poblado indio vecino de San Miguel y como necesitaban una autoridad superior bajo cuyas órdenes pudieran accionar, ambos resolvieron reconocer por Capital a San Roquito, ubicado en la costa del río Miriñay, gobernado por Félix Aguirre.

Este manejo continuó hasta el año 1822, en que penetró en los aledaños de estos dos pueblos de origen misionero, la influencia de la autorida de Yaguareté Corá (Concepción, Corrientes) y de las autoridades superiores de Corrientes como lo prueba los siguientes documentos obrantes en el archivo de la Provincia de Corrientes:

En este pueblo de San Roquito, a seis de febrero de mil ochocientos veintidós, el comandante don Juan Francisco Tabacayú, el Corregidor don Francisco Solano Arepí, el Alcalde Provincial don Manuel Tabacué, el comandante don Mariano Tacacá, todos los vecinos y habitantes que componen este pueblo, en reunión general, para tratar sobre nuestra suerte, venimos a manisfestar de hallarnos sin protección alguna, por no haber superior ni jefe reconocido en Misiones de donde hemos reunido, por lo que nos consideramos huérfanos y libre de obligaciones al gobierno de Misiones; y debiendo unirnos y vivir en sociedad con otros pueblos para poder subsistir y ser útil a nuestra adorada Patria, y al mismo tiempo ponernos al amparo y protección de un gobierno legítimo, después de haber tratado con el mas maduro exámen que a nuestros intereses comunes “hemos resuelto todos decididamente por un convenio general unirnos a la Provincia de Corrientes, sujetarnos a su gobierno; sujetarnos y estra obedientes a la leyes que dicte; vivir en unión con nuestros hermanos correntinos y componer una sola familia, uniéndonos como desde luego con ellos nos unimos con toda nuestra voluntad a la Provincia de Corrientes y nos sujetamos a sis leyes con toda subordinación, conociendo por ahora por gobernador al Señor Teniente Gobernador don Juan José Blanco y a sus sucesores reconocer y obedecer las costumbres y leyes de los congresos Provinciales que por tiempo suceden; y acordarnos que esta acta original se remita al Superior Gobierno para que enterado de nuetra libre voluntad se sirva, como encarecidamente le pedimos, nos admita bajo su protección, reconociéndonos, como verdaderos ciudadanos de la Provincia de Corrientes y subditos de ella.
Y para que sirva esta acta de público testimonio, firmamos en dicho día, mes y año.
A ruego del Comandante don Juan Francisco Tabacayú, Mariano Tacacá – A ruego del Alcalde Provincial Manuel Tabacué – Damacio Ibarabé – Francisco Solano Aripu – Alcalde
A ruego del Juez Comisario son julio Baricuyé – Damacio Irabé – Mariano Tacacá – Administradores Sebastián Cabral, Miguel Chaú – Calisto Mboyá – Damacio Ibarabé -a nombre del Teniente Corregidor don José Mbererí y del Alcalde don Pedro Tapirayú – Miguel Chaú.

Autores y fuentes documentales
Folleto en preparación “Apuntes Históricos de Loreto” – Autor: Antonio Félix Ramírez

“Herencia misionera” (territoriodigital.com) – Por: Alfredo Poenitz y Esteban Snihur

“Anales de Loreto” – Autor: Pedro Armengol Alegre

“La provincia de Corrientes” – Hernán F. Gómez

Archivo General de la Provincia de Corrientes:
– Correspondencia Oficial
– Expedientes Administrativos
– Censos:
1827, Tomo 08 páginas 220 a 226
1841, Tomo 20 páginas 180 a 195
1854, Tomo 27 páginas 185 a 216
Protocolos
Archivo General de la Nación Argentina:
Censos 1895
Trabajos de investigación de profesores de historia del Instituto Ruiz de Montoya
Datos del Centro Guillermo Furlong, otorgados por la profesora Angélica Amable
Colaboración: Ing. Alejandro Largia (Posadas-Misiones)
Colaboración:Prof. Jorge Francisco Machon (Jardín América-Misiones)
Colaboración: Dr. Leopoldo Jantus (Director del Archivo General de la provincia de Corrientes)

LA LORETO DE LOS 200 AÑOS

La población de Loreto, en la provincia de Corrientes, desde hace muchos años vive de la ganadería, y actualmente están instalados algunos aserraderos; estancias y chacras conforman la actividad de producción que cimienta su economía. En los últimos años fueron intendente municipales: Guillermo Portela,Ramón Francisco Breard,Jorge Osvaldo Quiroz,Mario de Franchesqui,Ramón Toribio Ramirez y Jorge Edgar Chapay.

El Pueblo ha tenido personajes, muy recordados y queridos como Yacaré Aguirre, recitador chamamecero fallecido en el accidente-tragedia de Bella Vista hace algunos años donde mueren ahogados grandes músicos y cantores de la música correntina y litoraleña.A Yacaré se suman el músico Calí Tabares(acordeonista no vidente) y el músico Omar Garcia; Lilatu(carrerista);Tanano, que se encargaba de prender las luces de las farolas de la plaza y Mudo(un brasilero que se radicara en el Pueblo). Hay que destacar que nacieron en Loreto y vivieron allí sus primeros años el poeta y pensador Oscar Portela Boffil,la pintora y docente Nora Ramirez Galantini, la docente Marta Ramirez Galantini, el canta -autor Mario Bofill, también el canta-autor Alberto Bofill(nacido en Corrientes que viviera su infancia en Loreto),el médico psiquiatra Vicente Molina, la actriz y directora de teatro Maria Esther Aguirre,el Tte. Coronel e instructor de equitación Raúl Portela Bofill, entre otros.

LOS FESTEJOS CENTRALES DEL BICENTENARIO

Una semana de programación para festejar los 200 años de Loreto, organizado por el Municipio, se realizó con todo éxito, contando los actos culturales,deportivos y sociales con la participación numerosa de los vecinos.

Jueves 7 de setiembre

El jueves 7 de setiembre, el intendente municipal Dr. Sebastián Torales,acompañado de los ex- intendentes inauguró el Paseo de la Fundación y descubrió la placa fundacional de la calle peatonal, en una de las columnas del portal. En la ceremonia de habilitación del espacio participaron los ex-jefes comunales: Guillermo Portela,Ramón Francisco Breard,Mario de Franceschi, Ramón Toribio Ramirez y Jorge Edgar Chapay. Tanto el intendente como sus antecesores recorrieron el Paseo observando el mural paisajístico de Alejandro Pizarro, enviado por el Ministerio de Turismo de la provincia, y observando por tres murales realizados en la técnica del esgrafiado que relatan la fundación de las tres Loreto: Nuestra Señora de Loreto de Pirapó en 1610; Nuestra Señora de Loreto en 1632 y Loreto, Corrientes en 1817. La obra artística de los tres Murales la realizó el artista y arquitecto Fernando Calzoni, con la colaboración de la profesora Julia Kussyzyn. La obra a los presentes fue explicada por el periodista Angel Mántaras.

Luego de la inauguración del Paseo se inicio un Festival artístico municipal, cuyo escenario se monto atrás del monolito y la cruz de caravaca que señala el lugar exacto de la fundación. Con la presencia de unas 1.500 personas actuó el Ballet Municipal de Loreto, Gustavo Miqueri y el Grupo Trébol de Ases, Juan Zini y el crédito local Mario Boffil, quién estrenó el chamamé de los 200 años. Esa noche comenzaron a entregarse plaquetas y distinciones a destacados loretanos fallecidos y vivos. Uno de los que recibió la distinción fue Saúl Antinori.

Día Aniversario

Primer brindis.

A las 0:00 horas del viernes 8 de setiembre fuegos artificiales y el repique de campanas señalo el primer minuto del cumpleaños número 200, cortándose la torta que en porciones se convido a todos los presentes.

Izamiento del Pabellón Nacional

A las 08:00 en el mástil de la plaza central el intendente acompañado por el senador Rubén Pruyas y la ministra de Turismo Ines Presman, procedió a izar el Pabellón nacional, y minutos después Torales y Presman dejaron inaugurado el mural de pintura paisajístico de Pizarro.

Acto Central

Aproximadamente a las 08:45 dió comienzo el acto central del Aniversario con palabras del intendente municipal Dr. Sebastián Torales y el vice gobernador Dr. Gustavo Cantero. Ocupaban el palco oficial invitados especiales como el senador y ex-vice-Gobernador Rubén Pruyas,Dr.Jorge Quintana, Ministro de Justicia y Derechos Humanos, arquitecta Inés Presman,Ministra de Turismo, y los intendentes municipales de Candelaria y Loreto, señores Luna y Aquino. Al termino de los discursos siguieron entregando las distinciones. Esta vez recibieron la plaqueta Antonia y Dario Antonio Guayaré, descendientes directos del Comandante Guayaré uno de los fundadores.

Tedeum.

A las 10:00 Autoridades e invitados especiales participaron del Tedeum celebrado por el Arzobispo de Corrientes Monseñor Andrés Stanovnik.

Desfile Cívico militar

A las 11:00 horas las autoridades se ubicaron en un palco, instalado en vereda de la avenida 25 de mayo, frente a la plaza principal, para contemplar y saludar el Desfile.Una multitud de vecinos copo las veredas de la avenida principal, convenientemente adornada para la ocasión. Marcharon alumnos y docentes todas las Escuelas primarias, secundarias, jinetes de trabajadores rurales, tropillas gauchas, jardines de infantes,comparsa,ballets, Cadetes de las Escuelas de Penitenciaría y de la Policía de Corrientes, Personal policial de la Comisaría local, Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional, Grupo de Cazadores Correntinos y una Delegación de Granaderos a Caballo, del Regimiento instalado en Yapeyú. Al termino del desfile Torales obsequió a los invitados especiales con mates, miel, pin y diploma con logotipo del Aniversario.

Almuerzo comunitario en el balneario municipal Walberto Piñeiro.

En el balneario municipal “Walberto Piñeiro” el Municipio brindó un almuerzo comunitario gratuito para unos 4.000 comensales, entre vecinos e invitados especiales, donde al mismo tiempo se desarrollo un gran Festival donde actuaron entre otros artistas Andres Zitto Segovia y su conjunto, del Chaco, cerrando el artista cumbiero Antonio Ríos.

Autoridades municipales que trabajaron intensamente en la programación del Bicentenario

Intendente: Dr. Sebastian Torales
Vice- intendente: Dr. Javier Gómez

Secretaria de Gobierno: Karen Cristaldo
Secretaria-Tesorera : Patricia Blanco Gómez
Director de Obras Pú-
blicas: Daniel Romero
Director de Coordinación
y Planificación: Daniel Cantero

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