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Feb 09

“Los muertos que vos matasteis gozan de buena salud”

Aguapey,Corrientes,09.02.2015.

Por:  Alberto Ruiz Diaz

 

            El titular de la Dirección Provincial de Energía de Corrientes (Dpec) denunció penalmente a los sindicalistas que le hacen paros, “esa gente deberá responder ante la Justicia. No vamos a aceptar presiones ni extorsiones de los dirigentes gremiales”, dijo el Ministro Vaz Torres como “apelación a la autoridad” para respaldar los argumentos que despliega y que no está en mis intenciones ni aprobar ni rebatir. En cambio, debo consignar que, si bien es cierto que la ley penal existe y que reprime incluso con prisión variados delitos contra la administración pública, estas verdades se tornan irrelevantes ante el hecho de que la Dpec es un muestrario de malversaciones que vienen siendo opacas a la transparencia fiscal, encubiertas por propios funcionarios del ente energético e incluso empantanadas en la justicia.

            Respecto de denuncias, en noviembre de 2014 se conoció que en la Delegación Riachuelo de la Dpec se vendió un transformador de 10 KVA, 10 postes y 1.000 (mil) metros de cable para una línea unifilar de 7.600 voltios. Ese material salió de la Delegación Riachuelo a cambio de una suma de dinero pagada por un particular. Las autoridades de la Dpec constataron con testigo y escribano el testimonio del comprador. En la Delegación también había 25 transformadores de entre 5 y 63 KVA propiedad de la Dpec que no estaban inventariados ni dados de alta en el famoso SAP, lo que hace suponer que estaban ahí para ser vendidos a particulares y, dado que algunos estaban averiados, también hace suponer que la Dpec los repara o los hace reparar para el comercio ilegal. La denuncia penal se hizo en los últimos días de noviembre de 2014; sin embargo pasaron muchos días hasta que el jefe fue sacado de la Delegación Riachuelo y llevado al sector Obras Civiles en Capital.

            Según la creencia en boga no sucederá nada porque si al hombre lo aprietan abriría la boca y caerían varios jefes. La creencia tiene sustento pues lo de Riachuelo no parece un hecho aislado ni cometido exclusivamente por alguien, por más jefe que fuera ya que nadie podría robar solo, ni el Mago de Oz, ni Mandrake, ni Harry Potter. En este caso por encima de la Delegación Riachuelo está el Gerente de Explotación Vladimiro Dzysiuk, quien a su vez dice tener amigos en la fiscalía y fue lugarteniente de Pascual Parisi y Oscar Monzón en la firma PyF que atendía a Grandes Usuarios en forma particular.

            Por medio de otras fuentes se sabe que en algunos sectores de la Dpec se venden materiales a los contratistas de la Dpec, como por caso el robo hormiga de 100 mil metros de cable desaparecidos de los almacenes de Mercedes, que permanece impune aunque el sumario realizado por Fiscalía de Estado halló responsables y habría determinado una exoneración.

            En otras causas de malversación con proyectos de obra realizados en la Dpec y cobrados por contratistas, la justicia hace la plancha. En dos pesquisas bien realizadas: una con el Nº 58427/10 iniciada por el fiscal Roubineau en una obra de Santo Tomé y otra con el Nº 51240 iniciada por el fiscal Duarte en una obra de Goya; cuando por razones de competencia (o fórum shopping) fueron a parar al Juzgado de Instrucción Nº 1 quedaron empantanadas. Por ejemplo los imputados de la Gerencia de Ingeniería de la Dpec no fueron apartados de sus altos cargos ni arrestados a fin de evitar que obstaculicen la investigación; no se sabe si por falta de pruebas o porque la fiscal Sonia Meza se abstuvo, o por pedido a la jueza Agraso de parte del fiscal general Sotelo o del Ministro Vaz Torres que no puede ver enjaulado ni a un pajarito, como Menem.

            A propósito, por estos días y a raíz del fallecimiento del fiscal Nisman se ha recreado la voladura de la AMIA donde murieron 85 personas en julio de 1994, cuya investigación judicial fue desviada maliciosamente con la intención -entre otras- de dar impunidad a la conexión local. Ese encubrimiento se llevó a cabo con el apoyo de organismos oficiales y de la Justicia Federal, lo que quedó probado; con lo cual quiero decir que el encubridor fue el propio Estado encarnado en policías, funcionarios políticos, un juez y dos fiscales. Viene al caso la referencia porque, salvando la distancia y la proporción de los hechos, la crisis energética nuestra de cada día no es culpa de una maldición guaraní sino del gobierno desbordado por su impericia, incapaz de desarticular los nichos de ilegalidad en la Dpec y una ciénaga judicial donde quedan estancadas las causas cuando hay parientes o amigos, lo cual lleva a que el encubridor de las malversaciones sea el propio Estado provincial ya que no hay impunidad sin complicidad./Norte.

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