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Jul 12

Migrantes: El Papa Francisco, junto a los “últimos”.

Aguapey.VATICANO,11.07.2019.Con motivo del sexto aniversario de su vista a la isla mediterránea de Lampedusa, el papa Francisco celebró el lunes 8 de julio una misa con los migrantes y quienes les ayudan.

Los “últimos”. Francisco decidió situarlos en la primera fila, el lunes 8 de julio por la mañana, para la misa que celebraba con motivo del sexto aniversario de su vista a Lampedusa, la isla italiana frente a la costa de Sicilia, donde criticó la indiferencia ante el drama de los migrantes fallecidos en el Mediterráneo.

La misa comenzó con diez minutos de antelación con respecto al horario previsto, señal de que para Francisco era importante rezar por aquellos que, con las misiones de rescate actualmente suspendidas, mueren ante la indiferencia general.

“¡Son personas!”

“En este sexto aniversario de mi visita a Lampedusa, pienso en los “últimos” que todos los días claman al Señor, pidiendo ser liberados de los males que los afligen”, declaró el Papa.

Antes de señalar a quiénes se refería: “Son los últimos engañados y abandonados para morir en el desierto; son los últimos torturados, maltratados y violados en los campos de detención; son los últimos que desafían las olas de un mar despiadado; son los últimos dejados en campos de una acogida que es demasiado larga para ser llamada temporal”.

Por supuesto, reconoció el Papa, “son sólo algunos de los últimos que Jesús nos pide que amemos y ayudemos a levantarse”. Y recordó que “desafortunadamente las periferias existenciales de nuestras ciudades están densamente pobladas por personas descartadas, marginadas, oprimidas, discriminadas, abusadas, explotadas, abandonadas, pobres y sufrientes”.

“¡No se trata solo de migrantes!”

Pero para el Papa es necesario, sobre todo, ir más allá de las estadísticas. “¡Son personas, no se trata solo de cuestiones sociales o migratorias!”, explicó.

“¡No se trata solo de migrantes!”, reiteró, retomando el tema de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2019. “Son antes que nada seres humanos”, que “hoy son el símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada”.

Retomando la imagen de la escalera que Jacob vio en un sueño, capítulo del libro del Génesis propuesto por la liturgia del día, Francisco explicó que esa escalera era “en Jesucristo” una conexión “segura y accesible para todos” entre la tierra y el cielo.

“Una gran responsabilidad de la que nadie puede estar exento”

“Subir los escalones de esta escalera requiere compromiso, esfuerzo y gracia”, afirmó el Papa llamando a ayudar “a los más débiles y vulnerables”.

“Me gusta pensar, entonces, que podríamos ser nosotros aquellos ángeles que suben y bajan, tomando bajo el brazo a los pequeños, los cojos, los enfermos, los excluidos: los últimos, que de otra manera se quedarían atrás y verían solo las miserias de la tierra, sin descubrir ya desde este momento algún resplandor del Cielo”, explicó.

“Esta es una gran responsabilidad de la que nadie puede estar exento si queremos llevar a cabo la misión de salvación y liberación a la que el mismo Señor nos ha llamado a colaborar”, concluyó.NicolasSenèze,enRoma.LaCroix.

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