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May 30

“Nunca hubo reuniones secretas”

CRISTINA KIRCHNER DESMINTIO ENCUENTROS CON JUECES Y ASEGURO QUE NO CONOCE A CASANELLO

Aguapey.Buenos Aires,30.05.2016.La ex presidenta salió al cruce de versiones sobre supuestos encuentros con el juez que investiga a Báez y las offshore de Macri. Sobre el escándalo de los Panama Papers, destacó que “no ha movido en la Argentina el amperímetro judicial ni tampoco el del Parlamento”.

La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner negó haberse reunido de forma no oficial con miembros del Poder Judicial durante su gestión. “Nunca hubo ‘reuniones secretas’ durante mi gestión con miembros del Poder Judicial, ni en la residencia de Olivos, ni en ninguna otra parte”, señaló la ex mandataria desmintiendo la información publicada en los últimos días por algunos medios. También destacó que el escándalo internacional de los Panama Papers, que involucra a Mauricio Macri, “no ha movido en la Argentina el amperímetro judicial ni tampoco el del Parlamento”.

“Las únicas reuniones que mantuve en la Jefatura de Gabinete de Olivos, con miembros del Poder Judicial no fueron secretas (por otra parte algo casi imposible en la Argentina), y se realizaron únicamente con miembros” de Corte Suprema de Justicia “por obvias razones institucionales”, y con los doctores (Domingo) Sesin y (Eugenio) Sarrabayrouse” –a quienes propuso para el máximo tribunal–, apuntó Fernández de Kirchner en un escrito que difundió a través de las redes sociales.

En el documento compuesto por ocho puntos, la ex presidenta desmintió las versiones de haberse reunido con el juez Sebastián Casanello, quien investiga al empresario Lázaro Báez. “El Dr. Casanello a quien no conozco, ni nunca vi en mi vida, es el juez que tiene a su cargo la investigación del mayor escándalo de corrupción internacional de los últimos tiempos: los mundialmente conocidos como Panamá Papers”, aseguró la ex mandataria y agregó que la causa de las empresas offshore “tiene como protagonista principal en la Argentina al presidente Mauricio Macri, sus familiares, sus funcionarios y sus amigos”, haciendo foco en que “este escándalo que a nivel internacional ha provocado la renuncia de primeros ministros y distintos funcionarios, no ha movido en la Argentina el amperímetro judicial, ni tampoco el del Parlamento”.

CFK consideró que “alguien o algunos letrados, como estrategia de defensa judicial, pretendan vincularme es absolutamente inaceptable. Sobre todo cuando el juez es, nada menos que el Dr. Casanello”, señaló, y recordó que es el mismo magistrado “que absolvió a Macri en la causa de las escuchas ilegales, al día siguiente que asumiera como presidente, sin que a nadie se le moviera un pelo”. Para CFK, la situación es “francamente tragicómica, si no estuviéramos hablando de las principales instituciones de la Republica, de las que tanto les gusta hablar a algunos, para después aporrearlas”.

En el texto, Cristina Kirchner se preguntó: “¿Alguien puede siquiera imaginar qué hubiera ocurrido en el Congreso Nacional, si Panama Papers hubiera ocurrido durante mi gestión y los protagonistas hubiéramos sido mi gobierno, mi familia y mis amigos?”, para luego responderse a sí misma: “Lo que vimos en Brasil con la compañera Dilma Rousseff hubiera sido apenas una película para niños”.

Fernández de Kirchner contrastó el avance de la causa contra Báez –a la que sólo aludió– con la causa de las firmas offshore: “Si cualquier ciudadano compara la actividad, literalmente espectacular y cinematográfica del Dr. Casanello en alguna otra causa: con centenares de allanamientos televisados, casas fotografiadas y hasta perforaciones en tiempo real en medio de la estepa patagónica, le resultará muy difícil entender la opacidad y secretismo en la causa Panamá Papers”.

Después de afirmar que no acostumbra “a estar desmintiendo cada una de las barbaridades que cotidianamente se publican, o dicen distintos personajes ante un micrófono o una cámara de televisión”, CFK señaló: “He sido, soy y seguiré siendo objeto de la más feroz campaña de persecución política mediática y judicial de la que se tenga memoria en las últimas décadas. Solo comparable a la que sufrieron otros presidentes, comprometidos con el bienestar del pueblo y los intereses de la Nación. Que, desafortunadamente, fueron muy pocos”. Y concluyó: “No me quejo. Sé que es el precio que tenemos que pagar ‘los que le hicimos creer’ a la gran mayoría de los argentinos que tenían derecho a vivir mejor”.

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