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May 30

Participó de Feria Internacional Libro: EL POETA JORGE ARIEL MADRAZO ESTUVO EN ALVEAR EN 1989.

Aguapey.CORRIENTES,2905.2020. En 1989 Jorge Ariel Madrazo participó de la Feria Internacional del Libro en Alvear,Corrientes,invitado por el Coordinador General de la Feria de entonces Angel Mántaras Márquez.Ese año Madrazo se desempeñaba como Director de Suplementos del diario Clarín de Buenos Aires.En esa edición ferial que fuera la Sexta,el recordado poeta habló en el acto inaugural en representación de todos los escritores participantes.Era intendente municipal e Alvear Mario López,Secretario de Economía el contador Alberto Simón y la Secretaria Privada de la intendencia estaba a cargo de Miguel Ángel Salvarredy.Era Presidente de la C.D. la docente Susana Rodriguez de Girard.

El poeta argentino Jorge Ariel Madrazo murió el lunes 21 de marzo de 2016, publica el diario La Nación de Buenos Aires,de cuyo suplemento literario fue asiduo colaborador escribiendo reseñas y artículos y entrevistando a escritores. Sus restos fueron sepultados el martes 24 de marzo en el cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires.

Ganó en 2005 el premio Ibby y fue colaborador de Letralia.

Madrazo había nacido en la ciudad de Buenos Aires en 1931 y desde joven se dedicó a la poesía. Comenzó a publicar sus trabajos en 1966.

Entre 1976 y 1983 vivió en Caracas, Venezuela, como exiliado de la dictadura militar argentina. Allí trabajó como periodista y crítico cultural, oficio que continuó ejerciendo a su regreso a la Argentina. Tradujo poemas de autores estadounidenses de la generación beat y, por su traducción de relatos de Jack London, recibió en 2005 el primer premio Ibby (International Board on Books for Young People).

El deceso del poeta se produjo a escasos días cuando se preparaba para dejar inaugurado el 30 de marzo, junto con Hugo Mujica, la quinta edición del Festival Internacional de Poesía de Córdoba. El 8 de abril de ese año, a las 19, presentaría su último libro de micro-relatos, «Yo no sé qué hago con vos que sos pobre y no sabés francés», publicado por la editorial Lamás Médula, en el bar Lavalle de Buenos Aires.

De esta presentación, ahora convertida en despedida al autor, participaron Luisa Valenzuela, María Heguiz y Sandra Bianchi.

Madrazo publicó los poemarios Orden del día (1966), La tierrita (1974), Espejos y destierros (1982), Blues de Muertevida (1984), Cuerpo textual (1987, Premio Municipal 1986-87), Cantiga del otro (1992, premio publicación Ediciones del Dock), Piedra de amolar (1995), Mientras él duerme (1997) y Para amar a una deidad (1998, premio Fondo Nacional de las Artes), el libro de cuentos Ventana con Ornella y el ensayo Breve historia del bolero (Caracas, 1980), entre otros títulos.

“Pueden ser infinitamente diversas las fuentes conectadas con la experiencia poética (término que me convence más que el vaporoso ‘poesía’, entelequia en verdad inapresable), sea una escena visual o imaginada o bien una frase que súbitamente aparece en foco, al parecer desde la nada o desde otra frase que ha sido leída en alguna parte, o tal vez alguna vivencia personal más o menos azarosa capaz de suscitar la revelación de algo inefable y que quizás se amalgame con ciertos recuerdos”, declaró Madrazo en una entrevista.

Colaborador frecuente de Letralia, publicó con nosotros los artículos “Oliverio Girondo: la transgresión perpetua” (Letralia 65, 1 de marzo de 1999), “Darío, Mallarmé: la revolución finisecular” (Letralia 89, 5 de junio de 2000) y “La segunda vanguardia. Los ‘60 en la Argentina: las voces diferentes” (Letralia 275, 17 de diciembre de 2012).

Algunos textos de Jorge Ariel Madrazo.Fue Miembro Honorario de la Asociación de Escritores del Brasil. Integró el Consejo de la prestigiosa revista “Trilce” de Concepción, Chile y obtuvo el Primer Premio Ibby International por su traducción de libros de Jack London. Fue distinguido en 2014 con el premio “Rosa de Cobre” a la Trayectoria, por la Biblioteca Nacional de la República Argentina.

EN LA NOCHE.

En esta noche que aún no existe

(acaso vaya a suceder mañana)

desde

el callejón malamente iluminado

por una única jadeante intranquila

luz desde un hueco del tiempo

tapizado de truenos

avanzan, uno a uno

lerdos, distrayéndose

por cualquier bobada,

parecidos a

párvulos:

tus muertos.

Créense, tus muertitos,

tan vivientes

¿Cómo avisarles

del error?

Tía Teresa, anciana, enciende

dorado velador de opalina,

radio vecina esparce su

espectral teatro del aire y

Madre niña empeñada en bordar

aquella erguida, alerta garza en

punto cruz

Y estará al caer, con la balanza

que llamabas “romana”

el turco, gran visir de vidrios y

botellas.

Y Padre aún no regresó de ese enigma:

la “oficina”

Vuelven a la carrera Maya, Selva,

compañeras

15 años abrazándote en ideal en

amor en rojas llamaradas en

el ejército del Ebro que

una tarde el río cruzó

ay Carmela y ay y

el cantar sube la cuesta

Pero ¿por qué

está de pronto todo

tan silencioso

hoy? ¿Tan

borrosa la consabida

huella?

¿Y nadie te responde?

¿Y todos los mayores

faltaron hoy

a clase, en esta

rara noche

que (quién sabe)

sucederá mañana?

Anoche visité amigos muertos:

descansan (quién diría)

todo su no-tiempo

en jardines cuyos ramos cobijan poemas

y citrus de ignota acidez.

Estaban trajeados y alegres, tanto que me hallé

confesando: —No hubiera jamás creído

Edgar, Francisco, Antonio,

jamás pensé

Gianni, Joaquín, Enrique, Alberto,

Horacio, Celia,hallarlos tan contentos

como si fuese un suspirito vuestro

transcurrir.

Conversamos sobre bares y dragones, y

amores frutecidos en remotos hoteles y

parques con nudillos de niebla. Mateando,

sonreídos, me despidieron con un fulgor

que no olvidaré.

Se escondía en sus miradas el color de una

verdad. Y había en sus labios

una revelación.

( A Edgar Bayley, Francisco Madariaga, Antonio Aliberti,

Gianni Siccardi, Joaquín Giannuzzi, Enrique

Puccia, Enrique Molina, Alberto Vanasco, Horacio

Castillo, Celia Gourinski)

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