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Sep 26

Proceso de paz: lo que se esperaba y lo que salió

Aguapey.La Habana.Cuba,26.09.2016.Cuando comenzaron las tratativas, se tenía como objetivo alcanzar una paz integral, que los procesos con Farc y Eln confluyeran al final, discutir en medio del conflicto, que el acuerdo se limitara sólo a los guerrilleros, que fuera de “meses y no de años” y se apostó por el referendo y no el plebiscito.

1.    FIN DE LA GUERRA NO SE DIO: el proceso de paz se había planteado como integral, es decir que debía confluir en que se lograría una paz estable y duradera. Sin embargo, si bien se alcanzó un acuerdo final con las Farc, con el Eln apenas sí se va por la mitad, por lo que sigue atacando a la Fuerza Pública, los civiles y la infraestructura. En el entretanto, en los últimos años surgió otro fenómeno armado tanto o más peligroso que la guerrilla, el de las bandas delincuenciales al servicio del narcotráfico, más conocidas como Bacrim. Muchos de sus integrantes provienen de los grupos paramilitares no desmovilizados o reincidentes. A ello se suma que las Bacrim empezaron a realizar alianzas con la guerrilla en materia de narcotráfico, minería ilegal, contrabando y otros delitos derivados. Se teme que a ellas deserten parte de algunos frentes guerrilleros de las Farc o el Eln. La cuestión es tal que la extensión de narcocultivos se duplicó en dos años. 

2.    DOS PROCESOS, SÓLO UN ACUERDO: cuando comenzó el proceso de paz en el gobierno Santos se esperaba que las negociaciones con las guerrillas de las Farc y el Eln se desarrollaran en mesas aparte pero al final confluyeran en un solo acuerdo de paz y un solo mecanismo de refrendación popular. Sin embargo, ello no ocurrió porque tras cinco años de tratativas confidenciales y públicas con las Farc, en julio pasado se cerró la negociación y el próximo 2 de octubre se votará el plebiscito refrendatorio. Entre tanto, con el Eln el proceso de diálogo previo duró más de dos años y aunque en marzo pasado se anunció la agenda de negociación, la mesa de conversaciones públicas no se logró instalar porque esa guerrilla insiste en el secuestro, delito que el Gobierno exige que cese y también que se libere a todos los cautivos, condición que la guerrilla rechaza.

3.    PROCESO DE AÑOS Y NO DE MESES: cuando el presidente Santos, a mediados de 2012, dio a conocer que tras un año de diálogos secretos con las Farc se había logrado consensuar una agenda de negociación y que la respectiva mesa se instalaría, en octubre, en Oslo (Noruega) y luego pasaría a La Habana (Cuba), dijo que el proceso sería “de meses y no de años”. Lo cierto es que esto no se pudo cumplir, ya que la negociación en Cuba duró casi cuatro años. Es claro que la complejidad de la agenda hizo que lograr un acuerdo en cada uno de los seis puntos de la agenda durara, en promedio, siete meses de discusión. Así las cosas, la negociación con las Farc se encuentra entre los procesos de paz más largos de la historia reciente, y no habría sido posible si la reelección presidencial no hubiera estado vigente, ya que culminarlo habría demandado dos periodos presidenciales.

4.    TEMA DE NEGOCIACIÓN TERMINÓ COBIJANDO AL PAÍS: cuando se inició el proceso de negociación con la guerrilla se creía que toda la negociación estaría limitada a asuntos relacionados con el futuro político, jurídico, económico y social de los guerrilleros una vez se desmovilizaran y reinsertaran a la vida civil. Incluso, se había establecido claramente por parte del Gobierno que había unas líneas rojas que no se traspasarían en la Mesa, es decir que no se negociaría temas como la estructura de las Fuerzas Militares, el modelo económico, el régimen de propiedad privada o el sistema político base, entre otros. Sin embargo, en el tema jurídico el modelo acordado en La Habana fue más allá, pues no solo juzgará a los guerrilleros, sino también a los militares y civiles que hayan tenido que ver directa o indirectamente con delitos en el marco del conflicto armado, implicando que la justicia ordinaria quedó en un segundo plano, e incluso no puede apelar o controvertir al Tribunal Especial de Paz.

5.    PLEBISCITO EN LUGAR DE REFERENDO: desde el mismo momento en que arrancó la negociación con las Farc se sabía que todo lo acordado sería sometido a consideración de los colombianos en las urnas. Pero el mecanismo de participación ciudadana que se había escogido inicialmente era el referendo y prueba de ello es que el Gobierno hizo tramitar en el Congreso una reforma constitucional para viabilizar que el “referendo por la paz” se pudiera votar el mismo día de una elección ordinaria. Ese proyecto fue aprobado a finales de 2013 por el Congreso y se tenía presupuestado que si se cerraba la negociación en La Habana, entonces los colombianos podrían votar por apoyar o rechazar el acuerdo en los comicios parlamentarios o presidenciales de 2014. Al final eso no pasó y el Gobierno decidió cambiar hacia el plebiscito especial, bajando, además, el umbral de 50% al 13%, como será votado el próximo 2 de octubre.

6.    SE NEGOCIA EN MEDIO DE LA GUERRA: otra de las reglas básicas del modelo de proceso de paz que se anunció en 2012 era que se negociaría en medio del conflicto, bajo la premisa de que nada está acordado hasta que todo esté acordado. Sin embargo, a finales de 2014 el secuestro de un general en Chocó y de otros dos militares en Arauca generó una crisis en el proceso, lo que llevó a las partes a plantear la necesidad de poner en práctica medidas de desescalamiento del conflicto armado. Fue así como en diciembre de ese año las Farc decretaron una tregua unilateral que fue respondida por el Gobierno con una suspensión de los bombardeos a los campamentos subversivos. La tregua fue rota meses después por un ataque guerrillero en Cauca. Tras varios meses de dura confrontación, en agosto de 2015 volvió a reanudarse. Así se mantuvo hasta que semanas atrás las partes anunciaron el cierre de la negociación y el inicio de un cese el fuego bilateral/El Nuevo Siglo.

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