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Abr 13

Una vigilia para “hacer el aguante”

ORGANIZACIONES Y MILITANTES SUELTOS PASARON LA NOCHE EN LA ENTRADA DE LOS TRIBUNALES DE COMODORO PY

Aguapey.Buenos Aires,13.04.2016.Desde ayer por la tarde comenzaron a congregarse grupos en la puerta de tribunales y buscaban la mejor ubicación frente al escenario que se montaría. “La vamos a emocionar”, imaginaban sobre la reacción de CFK.

Por Ailín Bullentini

Como en cada jornada hábil, la caída de la tarde deja desnuda a la avenida Comodoro Py, conocida por albergar al Edificio Libertad, la sede de la Armada Argentina y a los Tribunales Federales. Sin embargo, la presencia de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en este último espacio, citada hoy a declarar en indagatoria en la causa que investiga irregularidades en la venta de dólar futuro, puso patas arriba el orden natural de esa parte de la ciudad, que entrada la noche de ayer comenzó a llenarse de militantes, integrantes de organizaciones sociales y “trabajadores sueltos”, como algunos de ellos se autocalificaron, que iniciaron una vigilia para recibirla. “Vamos a ser tantos que tengo miedo de que la sorpresa le juegue una mala pasada –imaginó Raúl–. La vamos a emocionar.”

Llegó con su compañera y una “pareja amiga” en colectivo y tren desde la zona norte del conurbano. El colectivo los acercó hasta la estación. Desde allí, el trayecto a Retiro y algunas cuadras “a pata” hasta la puerta de los tribunales, en donde “desensillaron” pasadas las 19.30. Eligieron el extremo izquierdo a la entrada principal del edificio judicial para amucharse y arrancar la primera ronda de mate de la vigilia. Raúl imaginó la calle, aún vacía, “llena de gente” esta mañana. “No es para menos, ¿no? Ella se lo merece”, preguntó y contestó Raúl, gasista, “independiente”. “¿Qué calle? La gente va a ocupar hasta la plaza de la estación, capaz llega hasta Retiro”, se animó Jorge, su compañero. Las chicas rieron. “Yo la extraño, me pone contenta que esté acá, quisiera poder decirle eso: que la extraño, que le creo, y que la vamos a proteger”, imaginó Susana. La gira de mates amargos se cortó cuando Raúl les propuso correrse más cerca del ingreso central a los tribunales y cruzar hacia el bulevard que divide Comodoro Py. Es que escuchó que, en donde estaban, “van a armar el escenario, vamos a quedar de espaldas para cuando Cristina hable”, justificó.

Marcelo confirmó escenario y discurso de “Cristina”, como la tutean todos y todas ahí, en pleno avance de vigilia. En la manga de su chomba azul se veía su filiación sindical –“APA-CTA”, por la Asociación de Personal Aeroportuario, de la Central de Trabajadores Argentinos–. Fue el encargado de ubicar las banderas de la agrupación en las vallas con las que la Policía Federal perimetró el edificio judicial. Llegó, puso las banderitas y armó su carpa, en donde dormirá junto a un compañero, Martín, y “quien necesite” hasta la mañana. “¿Cómo no va a hablar? Acá la esperamos todos, la necesitamos. Ella nos necesita y nosotros la necesitamos. Necesitamos escucharla”, confió Marcelo.

La noche ya caía oscura sobre Comodoro Py, aunque no eran todavía las 21. Las luces de la calle permitían leer todas las banderas que ya enfundaban las vallas policiales. “Ella es pueblo”, sentenciaba el “trapo del Frente Trasversal”. Ahí debajo, sentadas sobre la base fría de la chapa que sostiene en pie a la valla, Gladys y Fabiana, madre e hija, también compartían mate. Llegaron “así nomás”, solas, desde Glew, zona sur del conurbano. “Vinimos porque nos sentimos representadas. Pensamos que en 12 años ella estuvo apoyándonos. Hacen todo este circo contra Cristina porque creen que la gente la va a odiar Estamos acá para mostrar que eso no va a pasar. Vamos a seguir creyendo en ella, queriéndola”, mencionó Fabiana, de 19 años.

Madre e hija comparten una remera que muestra a Néstor Kirchner y a Cristina Kirchner festejando. La misma vestimenta usaron el 9 de diciembre, cuando fueron a “despedirla” a la plaza. “Yo vine desde Misiones, con mi ropa puesta y mis hijos a cuestas. Y gracia a los gobiernos de Néstor y Cristina tengo mi casa, mi auto, mis hijos van a la escuela y a la universidad, cosas que sinceramente me están costando sostener desde que llegó (el presidente Mauricio) Macri.” Gladys tiene “mucho que agradecerle” a Cristina, pero también esperanzas “de que vuelva”.

Fabiana, Silvana, Norberto y Marcelo también llegaron “sueltos”. A pesar de que los puesteros de hamburguesas, choripanes y panchos preparaban todo “para la llegada del malón”, ellos ya habían gastado “en la mortadela y el queso”. Sentados a la derecha de Gladys y su hija, armaban sánguches de pan lactal. Andaban abrigados con pulóveres, pero les iba a resultar insuficiente la ropa para el frío entrada de madrugada. “Acá tenemos la carpa, en algún lugar la vamos a armar”, despejó Fabiana, la tía de Silvana, la cuñada de Norberto. Marcelo es ex compañero de trabajo de él en el taller mecánico del barrio Ministro Rivadavia, de Longchamps. “En el taller éramos diez trabajando, pero este año quedamos dos. Hay quienes dudan de que se pueda ir para atrás rápido, pero sí, la gente se vuelve pobre muy pronto”, contó. Para “agradecerle el trabajo, el progreso, la ayuda y el amor” que aseguran recibieron de Cristina fueron a acampar. “Queremos agradecerle, apoyarla y queremos que vuelva”, resumió Fabiana. “Mi familia podía planificar para crecer. Ahora perdimos eso, no sabemos cómo seguir”, continuó él. Lejos en la esquina de Comodoro Py y Antártida Argentina, patrulleros y motos policiales circulaban con las luces a todo vapor. Comodoro Py ya estaba cerrada al tránsito, pero esperaba la llegada de cientos de militantes que, pasadas las 21, comenzaban a peregrinar desde diferentes puntos de la ciudad para pasar la noche “esperando a la jefa”. La Tupac Amaru realizaba anoche una marcha de antorchas y Miles, de Luis D’Elía, también llegarían a pie desde la parroquia de San Cayetano.

Otros harían lo propio esta mañana desde el edificio de Uruguay y Juncal, para acompañarla en caravana desde allí a los tribunales./Página12.

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