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Jul 06

Vaticano.Los nuevos arzobispos reciben sus palios.

El arzobispo de París, Michel Aupetit, asiste al desfile del Vía Crucis el Viernes Santo frente a la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, en París, el 30 de marzo de 2018. El 29 de junio, el papa Francisco otorgó los palios a los 26 nuevos arzobispos metropolitanos presentes, entre ellos Mons. Michel Aupetit

Aguapey VATICANO 06 07 2018 La Iglesia celebra el 29 de junio la solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles fundadores del primer siglo.
Durante la misa, el Papa bendijo los palios de los 26 nuevos arzobispos metropolitanos presentes, entre ellos Mons. Michel Aupetit, nuevo arzobispo de París.
La Iglesia católica celebraba el viernes 29 de junio la solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles, patrones principales de la Iglesia de Roma y “pilares” de la Iglesia universal. El primero por su papel de fundador y el segundo, por su repercusión en la difusión del Evangelio.

Como destacó el papa Francisco en su homilía –mencionando una catequesis de su predecesor, Benedicto XVI–, esta fiesta es una manera para la Iglesia de celebrar “la tradición apostólica, que no es una transmisión de cosas muertas o palabras, (sino) el río vivo que se remonta a los orígenes, el río en el que los orígenes están siempre presentes”.

La fiesta de San Pedro y San Pablo es la fecha elegida en numerosas diócesis para celebrar las ordenaciones de nuevos sacerdotes.

En Roma, el Papa, como es costumbre, invitó a los 30 nuevos arzobispos metropolitanos nombrados este año, entre ellos el nuevo arzobispo de París, Mons. Michel Aupetit. Bendijo sus palios y los entregó a los 26 presentes en la ceremonia.

Inscribirse en la tradición

Pequeña pieza de lana en forma de collar largo, con dos bandas colgantes y seis cruces negras bordadas, el palio representa el sentido de esta fiesta y especialmente su inscripción en la tradición. “Es una de las tradiciones que menos ha cambiado desde los primeros siglos de la Iglesia”, destaca el padre Norbert Hennique, especialista de la liturgia y sacerdote de la diócesis de París.

Al principio, el palio era llevado durante la Edad Antigua por los hombres, griegos y romanos. En Constantinopla, era utilizado por los emperadores como símbolo de poder y autoridad. Finalmente, evolución en bandas de tela llevadas por encima de la túnica.

“Impuesto”, según la expresión a los obispos, este símbolo es una imagen resumida de la misión de los obispos y de su unión a Roma.

Iglesia universal y local

Las seis cruces negras representan las llagas de Cristo en la cruz, recuerdo de los fundamentos de la fe. Al mismo tiempo, el palio expresa la misión del obispo en su diócesis y, especialmente, su ministerio pastoral ante los fieles que le son confiados.

Cada uno de ellos promete fidelidad al obispo de Roma, ante la tumba de Pedro, símbolo de la preeminencia del Papa.

En su homilía, el Papa exhortó a los nuevos arzobispos a “llevar el amor y la misericordia del Padre hasta sus últimas consecuencias”. “Tal amor misericordioso supone ir a todos los rincones de la vida para alcanzar a todos, aunque esto cueste “el buen nombre”, las comodidades, la posición… el martirio”.

“Sentimos a menudo la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor”, afirmó. “Jesús toca la miseria humana, invitándonos a estar con Él y a tocar la carne sufriente de los demás. Confesar la fe con nuestros labios y con nuestro corazón exige –como le exigió a Pedro– identificar los “murmullos” del maligno. Aprender a discernir y descubrir esos “cobertizos” personales o comunitarias que nos mantienen a distancia del nudo de la tormenta humana; que nos impiden entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y nos privan, en definitiva, de conocer la fuerza revolucionaria de la ternura de Dios”.LaCroix

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