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Ago 08

Vaticano Polémica en torno a la refundación del Instituto Juan Pablo II para la Familia.

Aguapey.VATICANO,08.08.2019.El Papa aprobó, el 18 de julio, nuevos estatutos que ratifican la refundación de este Instituto deseado por el Papa polaco para promover la investigación teológica sobre el matrimonio, la familia y la sexualidad.

Una refundación completa que ha suscitado fuertes reacciones entre los estudiantes y profesores, algunos de los cuales han sido excluidos.
Unos cien artículos en pocos días en sitios web italianos y estadounidenses, principalmente. La publicación de los nuevos estatutos del “Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia”, aprobados por el papa Francisco el 18 de julio, ha desencadenado una serie de críticas sin precedentes, que denuncian una “depuración” de los profesores y lo que es considerado como la liquidación de la herencia de Juan Pablo II. Un “nuevo saqueo de Roma”, se atreve incluso a afirmar el célebre biógrafo estadounidense del Papa polaco, George Weigel, reprochando el “vandalismo intelectual” que “se ha desarrollado desde el pasado 23 de julio”.

Se cuestiona la salida de varias figuras importantes del Instituto, especialmente los dos profesores de Teología Moral Fundamental, Mons. Livio Melina, el antiguo presidente del Instituto cuya cátedra se suprime, y el padre José Noriega. Y la “pérdida de la identidad” del Instituto por la cual los estudiantes se muestran preocupados en una carta dirigida el 25 de julio a la dirección.

“Aunque el mismo papa Francisco expresa (…) su deseo de continuar con la inspiración original de Juan Pablo II, (…) nos sorprende el hecho de que en el nuevo ordenamiento de los estudios no se mencione ni se encuentre un curso sobre la teología del cuerpo ni sobre la enseñanza de Juan Pablo II”, se puede leer en esta carta que ha recogido en Internet 535 firmas de las que 119 pertenecen a estudiantes.

La intuición “original y aún fecunda” del Papa polaco

El Instituto reaccionó enseguida mediante un comunicado, el 29 de julio, retomando punto por punto las críticas, y denunciando “una comunicación distorsionada y facciosa, a veces de mala fe, que a menudo ni siquiera ha buscado una verificación de las noticias en la fuente”.

Los nuevos estatutos pretenden simplemente dar un “nuevo vigor” a la intuición “original y aún fecunda” del Papa polaco. La supresión de la enseñanza de teología moral fundamental está justificada por el hecho de que pertenece al primer ciclo de estudios teológicos y porque el Instituto, que tiene la intención de integrarse más en el sistema universitario, acogerá a estudiantes de licenciatura y doctorado. El proyecto académico del nuevo Instituto, asegura además el comunicado se configura como “una ampliación de la reflexión sobre la familia y no como un reemplazo de temas”. El comunicado rechaza además las acusaciones de centralización del poder en las manos del Gran Canciller, Mons. Vincenzo Paglia, “a quien se encomiendan tareas precisas”.

En el fondo, esta polémica refleja las tensiones generadas en torno a la reflexión de la Iglesia, desde el doble sínodo de 2014-2015, sobre la familia, el matrimonio y la sexualidad humana. De hecho, la reforma del Instituto expresa claramente la modificación de la línea teológica deseada por Francisco.

Mantener estrechamente unidas “la inteligencia de la fe” y el “principio de realidad”

Hace dos años, el Papa llamaba a este Instituto, centrado en la teología moral y en un enfoque metafísico sospechoso de idealismo abstracto, a renovar su perspectiva para tener más en cuenta la complejidad de la existencia y las situaciones concretas integrando más las ciencias humanas.

Si bien no hay “alejamiento con la inspiración de Juan Pablo II”, explicaba entonces Mons. Paglia, Francisco “extiende la perspectiva, de una centralización solo en la teología moral y sacramental a una visión bíblica, dogmática e histórica que tiene en cuenta los desafíos contemporáneos”. Aunque no pretende ser “ideológica o autorreferencial”, sino “libre de seguir siendo rigorosamente coherente con el testimonio de la verdad”, la investigación teológica debe mantener estrechamente unidas “la inteligencia de la fe” y el “principio de realidad”, confirmaba así su nuevo director, el teólogo milanés Pierangelo Sequeri, presentando los nuevos estatutos el 18 de julio.

Una refundación realizada “de manera improvisada, sin consulta de profesores”

Pero los herederos de Juan Pablo II ponen en duda un “cambio de paradigma” sobre la familia y la sexualidad, donde el reconocimiento de la complejidad de los programas de estudios sustituiría a la “doctrina” y a las normas morales “absolutas”. Algunos críticos no dudan en oponer una visión dogmática –y “ortodoxa”– de Juan Pablo II a una visión existencial de Francisco, representada en la exhortación apostólica Amoris Laetitia.

“Sobre esta reorientación, podemos estar de acuerdo o no, pero la manera en que esta reforma se ha realizado, desde un punto de vista humano, es lamentable”, afirma un profesor del Instituto. Esta refundación, realizada “de manera improvisada, sin consultar con los profesores”, muchos de los cuales, a principios de este mes de agosto, con una familia, todavía no saben si sus clases se mantendrán a la vuelta de las vacaciones, corre el riesgo de ser tan perjudicial como la de Radio Vaticano, que provocó, en sus inicios, pérdidas y fracasos.

Secciones en todos los continentes

1981. Juan Pablo II crea el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, con el fin de promover la investigación teológica sobre este tema.

El Instituto, que publica la revista Anthropotes, tiene secciones en todos los continentes: Roma, Washington, Cotonou (Benín), Salvador de Bahía (Brasil), Melbourne (Australia)…

19 de septiembre de 2017. Mediante una carta apostólica (Summa familiae cura), el papa Francisco redefine la misión del Instituto, rebautizado “Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia”. Con el objetivo de profundizar más en sus trabajos de teología y ciencias sociales.CélineHoyeau.LaCroix.

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